Acusan a Moreno Valle de operar un fraude electoral a favor de su esposa en Puebla

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Después de las urnas del domingo pasado, hay al menos dos estados en donde la sombra del fraude electoral no deja ver resultados claros. En Yucatán y en Puebla se cayeron los programas de resultados preliminares, lo que varios partidos locales están acusando como pruebas grandes sobre fraudes electorales. El conflicto se hizo carne en Puebla, en donde Morena acusa a Rafael Moreno Valle de crear un fraude a favor de la candidata panista Erika Alonso, su esposa.

Para mantenerse en el poder durante seis años más, el panista optó por meter directamente a Erika en la contienda. En un estado tan católico y panista como Puebla, no se veía complejo un panorama en donde cualquier candidato que colocara Acción Nacional podría llevarse el triunfo. Pero el matrimonio Moreno Valle no contaba con la marea guinda que arrastraría Morena y que haría bastante popular a Miguel Barbosa. El día de las urnas, ambos pelearon el primer sitio.

Después de que se cayera el PREP poblano y que todo apuntara a una apretadísima victoria de Erika Alonso, los morenistas poblanos lograron ubicar un hotel en donde los panistas locales estarían forjando un fraude colosal a base de fotocopias y materiales electorales apócrifos. Con católicos deteniendo las puertas para impedir el avance de los inconformes de izquierda se inició una tarde llena de jaloneos, golpes, acusaciones y gritos.

Hubo sangre y hubo miedo. Los morenistas sabían que la policía municipal llegaría a golpearlos, acusaban que Moreno Valle, desde las sombras, aún opera la justicia poblana. Además, los panistas pretendían esconder cajas y cajas con material electoral apócrifo. Después de que los de Morena Puebla lograran entrar al hotel, se descubrió una forma casi medieval de fraude electoral: sacar copias a todo material electoral posible para justificar un triunfo.

El escándalo de la imposición de la esposa de Moreno Valle enfureció no solamente a su partido rival, también una buena parte de los poblanos salieron a exigir que se detenga el fraude electoral orquestado por el panismo más conservador del estado. El centro de operaciones del PAN parecía más una fábrica clandestina para falsificar billetes o pasaportes que un centro de reunión política. Para calmar las cosas, el instituto electoral poblano aseguró que ya se investiga en conjunto con la Fepade. Si hay delitos electorales en el lugar, aseguran, serán castigados.

Para Puebla votar fue un dolor de cabeza y una crisis constante. Hombre armados se pararon afuera de varias casillas para infundir un voto de miedo. También hubo robo de urnas, al menos setenta paquetes electorales fueron robados, todos en zonas en donde Morena tenía mayor popularidad. La mayoría de estos paquetes fueron robados a punta de arma. Saqueos, quemas, hurtos y amenazas, todo esto puede resumir el domingo pasado en un estado en donde Moreno Valle dejó graves cifras de inseguridad.

El panismo local, a través de su líder Jesús Giles, aseguró que todos los papeles en el lugar son legales. Que solamente se trata de papeleo recibido por sus observadores electorales en cada casilla del estado. Lo cierto es que en los videos se alcanza a ver información electoral privilegiada de municipios que no tendrían por qué estar en la capital poblana, resguardados en cajas.

La PGR ya informó que se está investigando este centro de operaciones y que se revisará si hubo una presunta “fábrica de boletas electorales” elaborada por Acción Nacional para lograr mantener el matrimonio Moreno Valle en el poder poblano durante seis años más. Erika Alonso comentó que sus militantes fueron agredidos, secuestrados y violentados. Por otra parte, Barbosa asegura que se deben abrir el 50% de los paquetes electorales para revisar que el fraude sí operó para quitarle la gubernatura.