Ricardo Anaya critica al PRI, pero reparte miles de tarjetas para ganar votos

- Por

Se trata de una de las estrategias electorales más populares y provechosas de la política mexicana. Repartir tarjetas de plástico con la promesa de dinero en caso de que un candidato gane una elección es un recurso poco ético que el PRI ha convertido en tradición. Y uno de sus grandes críticos en el proceso electoral ha sido Ricardo Anaya. Ahora, desesperado, el panista también reparte plásticos para conseguir votos de última hora.

Para justificar esta entrega de tarjetas, sin valor por el momento, el equipo de campaña asegura que formarán parte del Ingreso Básico Universal (IBU), una iniciativa por la cual han sido acusados de plagio. Esta es una iniciativa que mantiene únicamente Ricardo Anaya y que promete dar 1,500 pesos mensuales a todos los mexicanos por el simple hecho de haber nacido en este país. Las miles de tarjetas que se están repartiendo son reales y han sido confirmadas por Verificado.mx y el equipo del queretano.

Anaya

Fuente: Twitter

La intención, al igual que la entrega de plásticos con el PRI en el pasado, es la de coaccionar el voto de los mexicanos más pobres. Esta costumbre de repartir tarjetas con la promesa de bienes económicos o en especie regularmente se reparte en comunidades o estados sumidos en la pobreza. Anaya prometió este apoyo y su equipo repartió los primeros plásticos sin fondos en Guerrero, uno de los estados más pobres y azotados por la violencia del crimen organizado.

Las tarjetas que se están entregando no tienen ningún valor y esto lo confirma la perredista Cecilia Soto, actual miembro del equipo de campaña de Anaya. Se trata de una “representación gráfica” de lo que sería el IBU en una posible presidencia del queretano. La intención es darle 1,500 pesos a al menos 120 millones de mexicanos, es decir, 180 mil millones de pesos mensuales. Poco más de 6 mil millones de pesos diarios, cifra que no ha dejado en claro cómo sostendrá para este polémico apoyo.

Anaya se ha mantenido en el segundo lugar de las encuestas desde que arrancó la contienda electoral. El queretano se encuentra muy lejos del candidato de izquierda, López Obrador. Para intentar cerrar la brecha entre ambos a diez días de las urnas, Anaya ha realizado movimientos desesperados para ganar votos express. Todos como actos que ponen en duda sus discursos del pasado, en donde prometía unidad con su coalición integrada por el panismo, el PRD y Movimiento Ciudadano.

En principio, se reunió con la organización antiabortista católica del Frente Nacional por la Familia. Esto se sumó muchas críticas, las más fuertes desde dentro de su partido. Ahora, con la entrega de tarjetas, el queretano conservador se contradice de su discurso antisistema, que prometía no repetir las prácticas del PRI para obtener votos de manera desleal. “No vamos a permitir que el PRI-Verde lucre con la necesidad de la gente”, comentó Anaya durante las elecciones del 2016, cuando el partido en el poder repartía tarjetas a cambio de votos en el Estado de México y Coahuila.

“El PRI y el Verde vuelven a las andadas y nuevamente están repartiendo unas tarjetas que intercambian por la credencial de elector de la gente, como en su momento lo hicieron con las tarjetas Monex y Soriana”, comentó cuando aún era líder nacional del PAN. Ahora, se justifica comentando que estos plásticos no someten el voto de las personas y que solamente forman parte de un programa social que se instalará en un futuro.

Esta es una práctica común de lo que se conoce como clientelismo. La idea es dar estímulos para coaccionar el voto de las personas que reciben estos favores, generalmente se trata de personas sumidas en la pobreza, como es el caso de las tarjetas de Anaya en Guerrero.

Esta práctico buscó ser censurada por el INE, pero el tribunal electoral permitió que las tarjetas se pudieran usar como recurso electoral. “Se trata de propaganda que presenta un programa que será instrumentado como política pública”, comentaron, permitiendo la entrega de estos plásticos como propaganda política. Esta tradición la ha captado no solamente el PRI, también el PRD ha repartido tarjetas, el ejemplo de Anaya también compromete a los perredistas, ya que actúan en coalición.