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Pensiones en México enfrentan riesgos de sostenibilidad: Consar

Las pensiones en nuestro país enfrentan riesgos de sostenibilidad, equidad y gobernanza, de acuerdo a lo revelado el día de hoy por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

En su comunicado explica que, en nuestro país, hay al menos dos sistemas de pensiones: los de beneficio definido (BD) y los de contribución definida (CD). Los de beneficio definido, como su nombre lo indica, otorgan una cantidad previamente establecida al beneficiario. Esa cantidad económica está calculada con base en una fórmula que incluye: salario, tiempo de cotización y edad.

En este sistema son los trabajadores activos los que aportan parte de su salario para financiar a los trabajadores retirados. Los sistemas de contribución definida son lo contrario: el trabajador y el patrón aportan en una cuenta cierta cantidad, misma que está destinada únicamente al trabajador. La cantidad entregada es la suma de todas las aportaciones realizadas en el pasado.

Son los sistemas de la primera categoría los que en corto plazo podrían quedar rebasados por el crecimiento poblacional y la dependencia financiera de sus beneficiarios.

La Consar revela que los primeros signos de obsolescencia de los sistemas BD se dejaron sentir desde 1997, fecha en la que nuestro país impuso una reforma en su sistema de pensiones; sin embargo, en México y en muchos otros países, los sistemas BD siguen teniendo una fuerte presencia y una gran cantidad de miembros activos.

Ha sido sólo en las últimas décadas que se ha detectado que una transición de sistemas BD a los de CD es necesaria. Las razones de esa transición son el crecimiento demográfico, la carga fiscal a largo plazo y la gobernanza de esos sistemas.

La población se hace más longeva y más dependiente

De acuerdo a Consar, la mayoría de los sistemas BD “fueron creados en una época donde existía una menor esperanza de vida de la población, además de una creciente población joven”. El progresivo envejecimiento de la población mexicana, y el aumento en su esperanza de vida, han aumentado también su dependencia a la pensión.

“En 1950 en México los adultos mayores representaban 3.47% de la población (971 mil personas), con una tasa de dependencia de 6.4%. Para 2050 se estima que este porcentaje aumente a 18.79% (30.87 millones de personas) y la tasa de dependencia sea de 29.22%”, explica la Consar.

Dado que en los sistemas BD son los jóvenes los que financian la pensión de los viejos, el cambio secular en la demografía pone en entredicho la sostenibilidad de estos sistemas. Esto redunda de forma directa en otro problema: la equidad intergeneracional.

Transición generacional: Fuente: Consar

Nuevas generaciones subsidiaron a sus padres, pero no podrán recibir subsidio de sus hijos

De acuerdo a Consar, si México no transita de forma muy acelerada hacia sistemas de pensiones CD, se corre el riesgo de que las nuevas generaciones ya no puedan ser subsidiadas por la generación por venir. Es decir: los jóvenes de hoy aportaron una parte de su sueldo para pagar las pensiones de los retirados: sus padres y abuelos; pero cuando ellos lleguen a esa edad, sus hijos no podrán financiarlos a ellos: no será económicamente sostenible.

Aquellos que iniciaron su vida laboral antes de 1997, y aquellos que comenzaron a cotizar después, son los que corren el mayor riesgo de inequidad; ellos “no tendrán acceso a dichas pensiones y subsidio pero además tendrán que pagar con sus impuestos el creciente gasto pensionario de la generación anterior”.

En 2016 el 17% del gasto programable fue para pensiones

La Consar expone que este contexto mundial de transición demográfica está poniendo en grave riesgo la sostenibilidad económica de los sistemas de pensiones; y en caso de no estar debidamente fondeados, pueden llegar a comprometer la estabilidad de las finanzas públicas.

“Casos como el de Brasil, uno de los pocos países en América Latina que no reformó su sistema de pensiones, muestran el efecto negativo de contar con un sistema de pensiones insostenible: sin entrar de lleno aún a su fase de envejecimiento, el Estado ya destina casi 10% del PIB a financiar las generosas pensiones de pocos brasileños”, subraya.

En México, el gasto del Producto Interno Bruto destinado para financiar el sistema de pensiones fue de 2.6%, para 2016 esa cifra llegó hasta el 17% del gasto programable, según cifras de Consar. Dado que en 20 años se estarán retirando las generaciones hoy activas, en 20 años nuestro país podría llegar a una seria crisis de financiamiento para su sistema de pensiones.

Fuente: Consar

Poca transparencia

Aunado a los riesgos económicos, existe el riesgo político: “en México, la mayor parte de los esquemas pensionarios de BD que se constituyeron hace 4 ó 5 décadas lo hicieron, en gran medida, bajo el amparo de criterios políticos más que técnicos”, explica la Consar.

Ello ha llevado a que muchos beneficios se politicen, toda vez que existen al amparo de un “patrocinador”, que puede ser una empresa o gobierno. La combinación de todos esos factores puede dar pie, según la Consar, a que los recursos de esos sistemas se distribuyan o se ejerzan con poca transparencia.

“Hay pocos incentivos para rendir cuentas de las inversiones que realizan los esquemas de BD, a menos que existan previsiones claras y aplicables para los miembros del gobierno del sistema de pensiones […] estos factores pueden llegar a generar pocos incentivos a la transparencia en la administración de los recursos, lo que podría prestarse a tomar decisiones de inversión sub-óptimas para los ahorradores”, explica Consar en su comunicado.

Hace pocas semanas vimos un ejemplo muy claro de esto: en marzo pasado, 13 mil 500 millones de pesos de las Afores de Pensionissste, Profuturo, Inbursa y Banorte, fueron invertidos en el proyecto ya de por sí políticamente vapuleado del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).