Mujeres y lenguas originales: grandes ausentes en el tercer debate presidencial

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El día de ayer se ha llevado a cabo el tercer y último debate presidencial; en esta ocasión, los candidatos de las tres coaliciones: “Juntos Haremos Historia”, “Por México al Frente” y “Todos por México”, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José A. Meade, respectivamente, y el independiente Jaime Rodríguez Calderón, junto con los moderadores Gabriela Warkentin, Carlos Puig y Leonardo Curzio, se dieron cita en el Gran Museo del Mundo Maya en Mérida, Yucatán, para charlar sobre sus propuestas y los principales temas de la agenda nacional.

La charla, de poco más de dos horas de duración, giró en torno a un tema principal: Economía y Desarrollo; y a un grupo de subtemas: crecimiento económico, pobreza, desigualdad, educación, ciencia y tecnología, salud, desarrollo sustentable y cambio climático. Pero hubo dos grandes ausencias: la importancia de las lenguas originales en nuestro país, y el nuevo papel que las mujeres deben ocupar en el modelo económico y de vida pública en México.

Según el Instituto Nacional Electoral (INE), se escogió a Mérida “para subrayar la importancia de que el país dirija su mirada a la región sur del país”, así lo dijo la periodista Warkentin al inicio de la transmisión. Esto animó también al Instituto a añadir un elemento muy interesante en el formato del debate: la traducción al maya en los paneles del foro.

lenguas originales tercer debate

Aunque unas cuantas palabras, quizá ornamentales, el formato, la sede y la producción visual del debate aludían continuamente a la diversidad lingüística y biológica del país. Sin embargo, durante el debate, sólo se tocó una vez el tema de las lenguas originales.

Eso sucedió casi al final, cuando Leonardo Curzio realizó la siguiente pregunta al candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón: “me gustaría empezar recordando que el capital natural de este país es enorme”, dijo el comunicador: “pero la diversidad no sólo implica especies sino cultura”, y recuperó una frase en otomí que dice: “mi pueblo se está muriendo”.

“En nuestro país hay más de 7 millones de compatriotas que hablan una lengua autóctona: muchos de ellos viven en zonas de gran valor ambiental; mi pregunta es: qué plan tiene usted para preservar tanto la diversidad de las lenguas y la cultura como la diversidad natural”.

El candidato replicó que hay falta de cultura en el gobierno y en la sociedad civil: “tenemos que culturizar a la sociedad para que pueda disfrutar lo que tiene, sin que lo destruya”. Presumió que posee una ingeniería en agronomía, y que ha desarrollado miles de plantas en su vida: “creo que podemos llegar a un equilibrio entre el turismo y el eco turismo”.

En ningún momento se volvió a tocar el tema de las lenguas originales; no obstante, gracias al catálogo y al censo que realizó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) en 2008, sabemos que en México se hablan 69 idiomas: 68 de ellos son indígenas, y el otro es el español; sabemos que México es el segundo país en América Latina con mayor diversidad lingüística, y que, actualmente, el 60% de todas ellas están en riesgo de desaparecer.

De acuerdo al Inegi, después de Oaxaca, Yucatán es el segundo estado con mayor porcentaje de hablantes de una lengua indígena: cerca del 30% del total de la población del estado habla maya, Chol, Tzetzal o Mixe, las principales lenguas de la región; en ese total de hablantes, de cada 100, 14 no hablan español.

Lenguas originales en región Sureste

Fuente: Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, INALI.

Variantes lingüísticas en alto riesgo de desaparecer

Fuente: Libro: Lenguas originales en México en riesgo de desaparición, INALI

En México, como dijimos, se hablan 68 lenguas indígenas, que se agrupan en 11 familias y poseen 364 variantes. Según el INALI, 107 de todas ellas están en grave riesgo de desaparecer, lo que quiere decir, según el Instituto, que poseen menos de 100 hablantes vivos. Al menos 10 de esas 107 variantes en alto riesgo de desaparecer, vienen del Maya.

Las razones de ese riesgo, según el INALI, son variadas: el desplazamiento de las originales por la expansión de las lenguas dominantes: inglés, español; la falta de políticas públicas de inclusión de las primeras a los medios masivos de comunicación; control político y conflictos socio culturales, incluso la falta de transmisión intergeneracional del conocimiento de la lengua dentro de una comunidad de hablantes.

En contraste: una de las propuestas de Ricardo Anaya, que vertió para cerrar la brecha de desigualdad y acceso a las tecnologías, fue la de que todos los niños en México en su gobierno tengan la oportunidad de aprender a hablar inglés.

“Hoy casi tan importante como estudiar una carrera para tener un mejor salario, es saber hablar inglés. Por eso yo propongo que aprovechemos las tecnologías. Hay 35 millones de personas de origen mexicano viviendo en Estados Unidos. Con educación a distancia podemos formar a los maestros. Yo me comprometo a que en mi sexenio todos los niños de México tengan oportunidad de hablar inglés”, dijo.

En Maya, mujer se dice: Ch’up, ko’olel, ba’al

Otro de los temas importantes a tratar en el debate, era el de la necesaria inclusión de la mujer en el modelo económico y productivo de México, pero una inclusión libre de brechas salariales o de cualquier otra forma de desigualdad.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hasta este año la brecha laboral entre hombres y mujeres en nuestro país es de 34.6 por ciento; y entre 1999 y 2018, ese porcentaje sólo se ha reducido 10 puntos porcentuales, lo que equivale a una reducción de 0.5 puntos por año.

Esta misma tarde, la revista Forbes publicó su Declaratoria de Mujeres Poderosas 2018, en donde invitaba a disertar a los cuatro candidatos, todos varones, al respecto de la necesidad irrevocable de cerrar brechas laborales y salariales entre hombres y mujeres en país. Para justificar la declaratoria, ofrecía los siguientes datos:

“Cuando hablamos de temas corporativos, las cifras en materia de igualdad no son muy halagüeñas: apenas 6% de los asientos en Consejos de Administración es ocupado por mujeres en México […] La brecha salarial entre hombres y mujeres es tan amplia que por cada 100 pesos que ganan los hombres, las mujeres sólo llegan a percibir 82”.

Y añade que en el ámbito político, 49% de los encuestados por la firma De las Heras Demotecnia “considera que el país no está preparado para ser gobernado por una mujer y 16% afirma que no acepta que una mujer tenga un cargo importante”.

Los candidatos expusieron en cuatro ensayos para la revista, sus principales propuestas en términos de igualdad y equidad de género: entre otras, está la reforma de la Ley General de Trabajo para que se reconozca con seguridad social a las trabajadoras domésticas, y la recuperación del convenio 189 de la OIT para que puedan recibir prestaciones.

El tema se discutió durante escasos minutos en el debate, con sólo uno de los candidatos: ante la pregunta expresa de la moderadora Warkentin al candidato José Meade: “a través de las redes le han hecho cuestionamientos muy críticos al respecto de sus propuestas para el empleo de mujeres: dicen que sus propuestas son sobre todo asistencialistas: becas, salarios… pero no hay una propuesta integral para la igualdad, ¿qué respondería usted al respecto?”.

El candidato replicó: “primero lo primero, estamos a dos días de que empiece el mundial, y quiero desde aquí, desde el mundo maya, desearle la mejor de las suertes”. Anteponer una felicitación, completamente fuera del tema, a la selección varonil de futbol, a la pregunta sobre desigualdad de género en empleos ha sido blanco de fuertes críticas en redes sociales.

Después apuró a enumerar sus propuestas: incrementar el número de estancias infantiles, guarderías, escuelas de tiempo completo; y el otorgamiento de becas “para que las mujeres puedan terminar la secundaria y la preparatoria”. Ni una sola palabra el respecto de la brecha salarial y laboral en altos mandos, o en puestos de “toma de decisión”.

El tema específico de las mujeres en la economía, no fue tocado de nueva cuenta en ningún momento del debate. Sin embargo, datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), estiman que sólo el 47% de las mujeres en edad productiva participaron en la fuerza laboral mexicana durante 2016, frente al 82% de los hombres.

Cerrar esa diferencia, según la OCDE, aumentaría 0.16% la tasa anual del crecimiento proyectado para el PIB per cápita en el periodo 2013-2040. Eso equivaldría a que el ingreso per cápita hacia ese último año hubiera aumentado un 13% sobre el ingreso logrado en 2016.