Gobierno mexicano también separa familias de migrantes centroamericanos

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La noticia, hace un par de días, de que al menos 1,700 niños migrantes dormían en jaulas en un centro de detención migratorio en McAllen, Texas, indignó al mundo. El gobierno de Peña Nieto quiso tomar una postura al respecto, y el canciller Luis Videgaray expresó su condena a la política migratoria de “cero tolerancia” de la administración de Donald Trump.

En entrevista con el comunicador Ciro Gómez Leyva, el ex secretario de Hacienda dijo: “la política migratoria de Donald Trump es inhumana y cruel, y el gobierno mexicano estará actuando con todos los medios diplomáticos y mecanismos multilaterales frente al gobierno estadounidense para exhortar y exigir que la revierta”.

El canciller pareció olvidar que la política migratoria en México tiene medidas muy similares en su frontera sur, en donde, cada año, cruzan cientos de miles de indocumentados, principalmente de Honduras, Guatemala, y El Salvador.

Si bien el número exacto de migrantes que cruzan de forma ilegal la frontera con México es difícil de calcular, cifras de del Instituto de Estudios y Divulgación Sobre Migración (Inedim) estiman que son al menos 350 mil anuales. De ese total, al menos el 35% fueron llevados a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM), o alguno de sus centros de detención, que son en total 59 centros, de los cuales 32 son estancias migratorias, y el resto son estaciones provisionales.

La institución calcula también que, entre enero de 2013 y abril de 2017, hubo 627 mil 433 “eventos de migrantes ingresados en las estaciones migratorias del INM”; el 2015 fue el año con el mayor número de eventos, con unos 200,000.

Y es precisamente ahí, en las instalaciones del INM, que las familias son separadas. Un reportaje del periódico Reforma, rescata el Informe de Monitoreo de Personas en Detención Migratoria de México, que realizó el Consejo Ciudadano del INM en julio del año pasado, en donde se reporta un elevado índice de separación familiar.

El reporte destaca: “en la mayoría de los centros migratorios visitados, notamos que los niños, niñas y adolescentes (NNA) acompañados son separados de sus madres, padres y familiares con los que viajan. Sólo las niñas y adolescentes mujeres pueden permanecer con sus madres, al igual que los niños varones menores de 5-6 años. Las niñas que viajan con sus padres o hermanos mayores varones son ubicadas de forma separada, aunque pueden encontrarse con sus familiares en algunos momentos del día”.

Las causas de la separación son varias: desde falta de espacios en las instalaciones del INM, hasta la ausencia de tutores o padres de los infantes; el reportaje de Reforma rescata las palabras de Gabriela Zamora, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte y colaboradora de un albergue en Monterrey:

“La separación ocurre también en lo que se conoce como ‘viajeros solitarios’, que son los NNA que viajan con tíos o hermanos, y como ellos no son los representantes legales del niño, los separan. Es una gran problemática, porque desde la perspectiva de los niños es un trauma. Además, hay estados que no tienen estación migratoria, como Nuevo León, entonces los pueden llevar a San Luis Potosí, o Veracruz, ahí se pierde completamente el contacto con los familiares”.

Infrantes migrantes en tránsito

Fuente: Reforma

La práctica, pues, es harto común; el informe del Consejo Ciudadano del INM, también destaca que muchos de los NNA separados de sus familias no están siguiendo las etapas del proceso administrativo migratorio (PAM) en presencia de sus padres o familiares.

Todo esto sucede a pesar de que la Ley de Protección a los NNA, en su artículo 93, establece que durante el PAM se debe respetar en todo momento el principio de Unidad Familiar; incluso la Ley de Migración, promulgada en 2011, establece límites claros a la práctica de detención en general: declara que sólo un delito puede justificar la detención prolongada de ciudadanos extranjeros que no puedan acreditar su situación migratoria.

“Los menores migrantes que son llevados a la estación del INM en Iztapalapa, en la Ciudad de México, no sólo son separados de sus padres o familiares, sino que, durante su estancia, únicamente podrán verlos una vez por semana”, destaca el reportaje de Reforma.

Y rescata la historia de dos jovencitos: Raíl, hondureño de 12 años, y de otra niña guatemalteca de 13; ambos, tras ser detenidos en su ingreso a México, fueron separados de sus familiares y pasaron entre 15 días y tres semanas en estado de separación. Especialistas calculan que al menos el 50 o el 60% de los adolescentes están en esa situación.