En el PRI y el PAN quieren nuevos dirigentes si es que Meade y Anaya pierden

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La primera señal de que algo anda mal es que ni Ricardo Anaya ni José Antonio Meade logren vencer al líder puntero en las encuestas el próximo domingo electoral. A menos de dos días de las urnas, las militancias y grupo de poder en Acción Nacional y el PRI, ya buscan cortar cabezas si todo sale mal.

También habrá que contar las victorias en las nueve gubernaturas, las capacidades en ambas cámaras y las distintas alcaldías a nivel nacional. En el PRI ya se comen las uñas por saber qué pasará con ellos el próximo domingo. El partido de Plutarco Elías Calles vive sin duda su peor momento en la historia: podrán pasar de ser el grupo en el poder a un grave tercer lugar general, con minorías en las cámaras legislativas.

Acción Nacional también ya está alistando movimiento políticos internos si Ricardo Anaya no logra la banda presidencial al cierre de las urnas del domingo. Dentro del partido conservador hay escenarios más graves. Para llegar a la candidatura presidencial, el queretano de lentes y poco cabello se impuso a base de ignorar por completo a los militantes católicos. Con esto, ya se trabaja su expulsión del partido.

En el PRI vivieron un duro golpe a mitad de la campaña. Convencido de que Ochoa Reza era un mal presidente nacional del partido, Meade se encaprichó hasta que logró expulsar al michoacano de la presidencia del PRI. La herida fue grave, nunca antes un no priísta pudo decidir el rumbo del partido, y además con tanta facilidad. Para llenar rápido la vacante, el presidente Peña logró insertar a René Juárez en el puesto.

Con un nuevo giro, Juárez Cisneros se movió rápido para conseguirle votos a Meade. Su presencia se empezó a notar con los apoyos de gremios y organizaciones a favor del PRI en el norte del país. Con estos movimiento estratégicos, Cisneros se empezó a sentir confiado y parece ser que busca mantener el liderazgo del PRI, incluso si Meade perdiera la presidencia.

Pero no todos están de acuerdo. Para muchos priístas, Cisneros no es más que un interino elegido a velocidad para no generar escándalos dentro del partido. Por lo que después del domingo habrían de pensar en serio sobre quién llevará las riendas del priísmo nacional durante los siguientes años. Sobre todo quién le hará cara a un gobierno de López Obrador, si es que gana la presidencial.

Lo cierto es que nunca antes el PRI tuvo que lidiar con escenarios tan complejos y desoladores. En tema de gubernaturas, lograrían un triunfo de nueve, y en Yucatán. En la cámara de senadores y diputados es en donde más pueden caer: Morena acapara todas las encuestas para convertirse en la nueva mayoría. Si bien el PRI aún domina estos escenarios, todo parece indicar que están a pocos meses de perder el control legislativo.

Los panistas tampoco tienen mucho qué aplaudir. Los gobernadores del PAN ya publicaron una carta en donde aceptan trabajar con un nuevo gobierno, dando a entender que no esperan que Anaya gane las elecciones. Además, dentro del partido los militantes más ligados a las ideas de Felipe Calderón  ya quieren castigar a Anaya por haberse reunido con el PRD y también esperan expulsarlo a él y sus amigos que aún dominan la fuerza conservadora. Este podría ser el primer paso del panismo después de la elección.