Anaya quiere regresar a la dirigencia del PAN en caso de perder el domingo

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Para el candidato Ricardo Anaya las cosas están se están complicando a dos días de las urnas. El panista que lograra la presidencia de Acción Nacional y se impusiera de forma tajante en la candidatura presidencial no tuvo las elecciones que imaginaba. Le llovieron ataques desde adentro del PAN por aliarse con el perredismo, luego la PGR empezó a atacarlo y ahora mismo ya planean correrlo del partido en donde forjó su carrera política.

Este próximo domingo será una fecha bastante importante para el queretano de 39 años. Si bien se juega su futuro como aspirante a la presidencia, también se juega su lugar en el panismo mexicano. Puede que sea elegido como uno de los presidentes más jóvenes del país, y también puede que sus días como líder del partido conservador terminen.

Anaya espera regresar a la dirigencia de Acción Nacional si es que no gana la presidencia el domingo. Pero dentro del partido católico no todos lo quieren de vuelta. Es cierto que muchos de sus amigos y aliados mantienen cargos de poder en el panismo, pero también hay una corriente que lo detesta y quiere expulsarlo en cuanto la elección termine. Se trata de los calderonistas, que ya acumulan motivos para que Anaya no retome el poder de esta fuerza política.

Hay demasiado en juego este domingo. El panismo tiene que ganar gubernaturas, alcaldías, mayoría en las cámaras y por supuesto la presidencia para probar que la alianza con el PRD era una buena idea. Esta coalición enfureció a militantes y panistas de renombre desde el inicio. Hace unos días, varios gobernadores panistas apostaron por trabajar con el gobierno que venga en lugar de jurar lealtad al queretano. Incluso algunos perredistas también lo ven perdiendo la noche del domingo.

Una de las posibilidades de riesgo para Anaya en caso de perder es saber en qué lugar de la elección finaliza. Puede ganar y ser presidente, existe la posibilidad si absorbe todo el voto útil, pero también puede quedar en un segundo lugar que logre dar batalla a Obrador o un segundo sitio mínimo. El peor escenario es que el priísta Antonio Meade le pase por encima. Si llegara a quedar en tercer puesto, Anaya tendría los días contados dentro de Acción Nacional.

Otra gran duda es a dónde se iría. Buena parte del partido conservador ya dejó en claro que no lo quiere entre sus filas y mucho menos en su dirigencia. En el PRD tampoco es un perfil apropiado, su reciente pacto con los provida y su intolerancia a la igualdad de género no le dan cabida en el partido amarillo. Le podría quedar Movimiento Ciudadano, un partido joven y central que podría embonar un poco más con su situación.

Los días pasan y Ricardo Anaya mantiene dos acusaciones fuertes. En principio, la procuraduría general lo investiga por un presunto lavado de dinero y ayer lo demandaron por daño moral, al intentar ligar a Grupo Riobóo con un escándalo de tráfico de influencias en la era de Obrador como jefe de gobierno capitalino. Las cosas no están saliendo como las planeó el candidato más joven de la contienda presidencial.

Anaya se amarró a la candidatura presidencial del Frente buscando atraer las preferencias del voto joven, uno de los más fuertes en estas elecciones. También buscó ser el candidato de la tecnología y de la batalla contra la corrupción. Para Anaya, los mexicanos buscaban una mejor economía y un modelo de país con aspiraciones inmediatas al primer mundo. Si Anaya se intentó vender como el Macron mexicano, los tiempos se le han cerrado hasta comprimirlo en el candidato con más investigaciones abiertas en su contra a dos días de las urnas.