Acusan a Anaya de plagiar su principal propuesta, el Ingreso Básico Universal

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Las acusaciones de plagio en la campaña de Ricardo Anaya Cortés, líder de la coalición “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC) han sido varias: desde plagiar sus imágenes promocionales, su logotipo, y hasta su discurso para la toma de propuesta como candidato presidencial. Sin embargo, una de las más serias es la realizada por Araceli Damián, diputada federal del partido opositor, Morena: la de haber plagiado su iniciativa de un Ingreso Ciudadano Universal, para la principal propuesta en política social por parte del frente: el Ingreso Básico Universal.

A través de Twitter la diputada se lanzó contra el candidato llamándolo un plagiador, y lo acusó de no poseer ninguna idea original. “Veamos si en el debate del 12 de junio se atrave a presentar como suyo algo que es de Morena”, retó la diputada.

Y es que, desde abril de 2016, la diputada presentó ante el Palacio Legislativo su propuesta por un Ingreso Ciudadano Universal (ICU) y más específicamente, un Ingreso Ciudadano Universal Alimentario (ICUA) que tendría como propósito acabar de facto con la pobreza extrema en nuestro país, por medio de una erogación por parte del Estado a todos los ciudadanos mexicanos, sea cual fuere su condición, que estaría destinada para comprar alimentos de la canasta básica.

En su columna de opinión en el medio de Aristegui, y después de un año de trabajos y labores, la diputada fragmentó su propuesta para los lectores en dos entregas: la primera, realizada en marzo de 2017. En el texto titulado: ¿Por qué necesitamos el ingreso ciudadano universal?, la diputada discute que hay dos fenómenos que están agravando las economías del mundo e incluso amenazando la continuidad de la raza humana: la extrema concentración de la riqueza y el avance de la automatización.

“La automatización genera una tendencia al rompimiento del vínculo capital-trabajo, base del sistema capitalista, y forma casi única mediante la cual los trabajadores y sus familias tiene garantizada la existencia”, sentencia Damián, y después explica: “el avance de la automatización está poniendo en riesgo hasta 77% del empleo en China, 65% en Argentina, 47% en Estados Unidos, y entre los países de la OCDE este riesgo representa 57% en promedio”.

Y pone algunos ejemplos de esas severas pérdidas de empleos en los sectores de manufactura, y en el sector servicios: “en la rama de elaboración de alimentos se puede eliminar 73% del empleo al sustituir mano de obra por robots en la limpieza, preparación, elaboración de los alimentos”; y pone otro ejemplo: “Uber inició en 2016 una prueba piloto en varias ciudades de Estados Unidos para probar autos sin conductor. Se estima que entre 4 y 5 millones de conductores de autos y camiones perderán su empleo, una vez que se desarrolle completamente esta tecnología”.

Con esa base argumental, la diputada sostiene su propuesta del ICU y el ICUA, y explica que en México podría implantarse en dos etapas de 20 años cada una.

Un mes después, la diputada publicó su segunda entrega: Única salida de la pobreza: el Ingreso Ciudadano Universal, en donde explica cómo los programas sociales ya existentes, como el Prospera que derivó del Oportunidades, y éste a su vez del Progresa, pueden modificarse para sustentar económicamente al ICU.

En el texto expone cómo esta triada de programas federales focalizados, es decir que van dirigidos a un sector de la población en particular, han fracasado en su propósito de combate a la pobreza: “En 2014, la pobreza total por ingresos era casi idéntica a la de 1992, (alrededor de 76% de la población), mientras que la pobreza extrema era ligeramente menor (56.5% frene a 58.8%). Esto significa que la condición de vida de los hogares no mejoró, a pesar del multimillonario gasto en el POP (Progresa-Oportunidades-Prospera) durante 20 años”.

Anaya plagio IBU

Evolución de la pobreza por ingreso, LPMMIP y CONEVAL, 1992-2014. Fuente: Aristegui, columna de Araceli Damián, segunda entrega.

La propuesta de la diputada es que el ICU y el ICUA “se implementen en 4 etapas de cinco años cada una. La primera, incorporaría a la población de 8 a 17 años y a la de 65 y más, ya que son estos grupos de edad los que tienen mayor cobertura del POP […]. La segunda etapa, incorporaría a la población de 0 a 7 años, que es la más vulnerable y la más desprotegida por los programas sociales; la tercera incluiría a las mujeres de 18 a 64 años y, al final, a los hombres de estas mismas edades”.

Según los cálculos realizados por la diputada y su equipo de trabajo, con su propuesta se podrían reducir el porcentaje de pobreza del 72% actual a un 39%; la indigencia pasaría de un 36% a un 0.7%; “es decir, con el ICUA se erradicaría de tajo, y para siempre, el hambre y la desnutrición; la mayoría de la población no viviría en pobreza y ésta sería mucho menos intensa”.

La calidad universal del ICU el ICUA, insiste la diputada en diferentes momentos de su escrito, es la principal ventaja de su propuesta respecto del POP. Al estar focalizados los programas sociales, hay un riesgo importante de caer en clientelismo, con el universal no.

Anaya plagio IBU

Cambio en los estratos del componente de ingreso del MMIP, 2014 como resultado del otorgamiento del ICUA a toda la población. Fuente: Aristegui, columna de Araceli Damián, segunda entrega.

Anaya, el plagiario

El trabajo de Araceli Damián al respecto del ICU principió, como vimos en 2016, con su propuesta ante el Palacio Legislativo, y continuó a lo largo de 2017; en septiembre de ese año presentó una iniciativa corregida y aumentada ante la Cámara de Diputados. Para diciembre de 2017, cuando Anaya lanzó su precandidatura, ya había hecho suya la propuesta de la diputada, con los mismos argumentos y ejemplos.

La diferencia de la propuesta de Anaya está en el nombre: la del Frente se llama Ingreso Básico Universal (IBU), y en la defensa que el candidato hizo de la misma, a través de un video en redes sociales, puede verse que el queretano utiliza los mismos argumentos de Damián: el avance de la robotización, el aumento en la concentración de la riqueza; y hasta los mismos ejemplos: la compra de Uber de más de 20,000 taxis autónomas a Volvo.

Entre las fuentes que señala el panista en el video se encuentran tres premios Nobel de Economía: Milton Friedman, Christopher Pissarides y Angus Deaton; incluso insiste en su video: “vale la pena recordar que esta propuesta es y ha sido respaldada por intelectuales mexicanos de la talla de Gabriel Zaid, el economista John Scott; por empresarios visionarios como Elon Musk, o líderes sociales como Martin Luther King”, pero ni una mención a Araceli Damián.

https://www.facebook.com/RicardoAnayaC/videos/1462220027231260/

A lo largo de los diez puntos que Anaya esgrime para defender al IBU, hace referencia a su universalidad como ventaja respecto de otros programas sociales, al salvar “la trampa de la pobreza y el clientelismo”; al avance de la automatización, y la valoración que el IBU haría de trabajos que no se pagan como el “ama de casa o el familiar que cuida a un enfermo”.

Después, Anaya remata: la factibilidad del IBU es real, pues: “actualmente hay más de 6,500 programas sociales, muchos sin padrones de beneficiarios… muchos están duplicados, y además en muchos hay enorme corrupción”. Aunque no menciona al POP, y subraya los excedentes presupuestales “que sólo en 2015 alcanzaron 242 mil millones de pesos; y en 2016 fueron 686 mil millones de pesos”, el andamiaje argumental de Anaya exhibe los hurtos a la propuesta de la diputada Damián, casi dos años más vieja que la suya.

Por otro lado, la propuesta de Anaya tuvo otras deficiencias. En particular, durante la presentación que hizo de la misma durante el lanzamiento de su candidatura, en diciembre de 2017. En un amplio análisis firmado por León A. Martínez, ya en febrero de este año para El Economista, análisis que por cierto recupera las propuestas de Damián, A. Martínez escribe:

Anaya dijo que el gobierno presenta un promedio anual de 280,000 millones de pesos de excedentes de ingresos desde el 2007 al 2016; otra deficiencia de la administración pública que podría aprovecharse, en opinión de Anaya, es el cumplimiento de las metas de austeridad, que de haberse cumplido para el ejercicio 2016 habrían reportado 132,000 millones de pesos en recursos.

Sólo sumando estos conceptos, se alcanzan 43,203 millones de dólares, al tipo de cambio actual, que representarían el 4.13% del PIB del 2016. De ser distribuido el IBU de forma universal a cada mexicano, que cifras del censo del 2016 indicaron 127.5 millones de habitantes, tocaría a cada uno una renta de 543 pesos mensuales. La canasta básica alimentaria ronda en estos días los 1,700 pesos. Faltaría decir a Anaya de dónde saldrían los 1,157 pesos necesarios para que cada mexicano tenga garantizado vivir por lo menos en la Línea de Bienestar Mínimo.

Como dijimos al principio, las acusaciones de plagio a Anaya no son nuevas, hace un par de semanas se reveló que una imagen promocional que el candidato colgó a su cuenta de Twitter para promocionar el impulso a la educación había sido plagiada al director creativo Leonardo Moura Leite, que hizo para una campaña de publicidad en Brasil.

Se ha señalado también que el logotipo de su campaña es un plagio al diseño tipográfico del medio noticioso americano Axios.

La más reciente, además de la que presentamos en este artículo, es la de haber plagiado la propuesta de asignar recursos para el Fondo del Migrante, que Anaya realizó durante el segundo debate presidencial, a Sergio Tamay Quintero, líder de la organización Ángeles sin Fronteras que se dedica, desde Tijuana, al cuidado de los migrantes.

Según Tamay Quintero “Anaya Cortés escuchó su planteamiento, durante una reunión con organizaciones de defensa de migrantes, para atender esta problemática en la frontera norte del país, que incluye la asignación de recursos por mil millones de pesos para el Fondo Migrante, y 10 minutos después el panista salió a anunciarlo como suyo”.