La UNAM sigue dejando impunes casos de víctimas de violencia de género: Plumas Atómicas

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Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones de los Hogares del 2017, una de cada 10 mujeres han sido agredidas sexualmente en sus espacios escolares. Algunas universidades han creado protocolos contra la violencia de género. Entre ellas, la Universidad Nacional Autónoma de México cuenta con un procedimiento para que se atiendan las denuncias sexuales, sin embargo, alumnas han denunciado en múltiples ocasiones que esta institución protege a los agresores y se ignoran los reportes sobre abuso sexual.

Una de las fallas del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género es que este solo funciona si el reporte se hace dentro de un año de que sucedieron los hechos. En comparación, la CDMX marca que la prescripción para una violación es de 11 años, el abuso de cuatro y el acoso de tres.

Andrea Medina, abogada feminista entrevistada por Plumas Atómicas, opinó que: “si es un tipo de evento que se ha normalizado, naturalizado en la comunidad, que implica estigmatización, que las autoridades no están capacitadas. Si tú aplicas un tiempo de prescripción reducido, pues estás generando un obstáculo para el acceso a la justicia“.

Geru Aparicio, psicóloga y victimóloga, asegura que la mayoría de las víctimas empiezan a hablar cuando ya están fuera de peligro, en el caso de las alumnas, pasan años antes de que puedan salir de la universidad por lo que tienen que compartir el mismo espacio con sus agresores y eso les impide denunciar dentro del plazo de tiempo.

A la UNAM le importa más su imagen que sus alumnas

Otras alumnas han denunciado que el proceso de denuncia es muy largo y hay muchas trabas. “Parece que la actitud es más hacia la protección de la imagen de la universidad que hacia proteger nuestros propios derecho como víctimas”, dijo Srishti Granados, exalumna de la UNAM al portal Plumas Atómicas. 

Uno de los problemas con el protocolo es que las sanciones las imponen los directores, por lo que si existe una amistad con el acusado difícilmente habrá un castigo. Víctimas y activistas piden que se cambie el protocolo para que eliminen las trabas burocráticas.

Desde el primer año que se implementó el protocolo se recibieron 234 denuncias por violencia de género. Sólo en 150 casos se inició el procedimiento, aunque más del 50 por ciento de las quejas fueron por violencia sexual. Sólo 15 se resolvieron con despido y de estos solo uno provocó expulsión. La sanción si se trata de trabajadores generalmente es de tipo económica, para los alumnos la más grave es la expulsión aunque puede darse sólo una suspensión temporal.

Según el Inegi, el 94.1 por ciento de los delitos sexuales nunca se denuncian. La violencia de género está presente en las aulas desde los chistes machistas que hacen algunos profesores o compañeros y que son celebrados por otros hombres.

De los 201 agresores que la UNAM tiene registrados, 47.8 por ciento eran alumnos, 24.1 por ciento académicos, 13.3 por ciento personas externas a la institución y 12.8 por ciento personal administrativo.

“Que haya violencia en una universidad, donde se supone que es el espacio para aprender a razonar, a construir conocimiento, es realmente vergonzoso”, dijo Andrea Medina, agregó que es un problema que las universidades no tengan materias específicas para identificar la discriminación y la violencia contra las mujeres. “Quien sale en este momento de la UNAM está formado en saber discriminar, en saber normalizar la misoginia y no ver las cosas… La violencia se construye por el silencio, la impunidad. La igualdad se construye hablando, acompañando, siendo empáticos…” concluyó.

Durante la marcha en protesta por el feminicidio de Lesvy Osorio, un grupo de feministas pintaron las letras de la UNAM que dicen #HechoenCU como acto político de protesta. Sin embargo, Actitud Universitaria ordenó que se limpiaran y pintaran ese mismo día ya que “se estaba agrediendo al patrimonio universitario”. Para grupos de feministas sorprende el hecho de que la pintura en dichas letras fuera más importante que una mujer amaneciera muerta y fuera asesinada en las instalaciones de la universidad.

Con información de Plumas Atómicas.