Partido Verde: antes de morir, reviven su propuesta de pena de muerte

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La crisis política en México ha extinguido a cientos de partidos políticos. Uno de los más populares durante los tres sexenios anteriores ha sido el partido Verde Ecologista de México. Con una tirada “ambiental” y una facilidad para casarse con las intenciones de fuerzas políticas como el PAN y el PRI, están pasando por su peor momento.

Las elecciones del 2018 podrían derrumbar la intención ecologista de este partido y sepultarlo al olvido. Los analistas le auguran pocos años al partido del tucán que terminó por vender sus ideales con tal de hacer millonarios a sus dueños. Ahora, a punto de morir, el Verde apuesta todo a una propuesta polémica que presumieron hace años: la pena de muerte.

La publicidad del partido ecologista de repente se tornó radical al proponer que los criminales más peligrosos en México fueran asesinados dentro de las cárceles nacionales. Esta propuesta no solamente imita la intolerancia de estados como Texas o países radicales islámicos, también reta a los derechos humanos y las leyes mexicanas que no toleran la idea de asesinar a delincuentes como parte de su sistema de justicia penal.

El partido Verde ha estado sometido a todo tipo de escándalos. Desde abusos de poder, hasta desvíos de recursos, desde corrupción y alianzas con grupos políticos a conveniencia, hasta leyes que dañan severamente al ecosistema mexicano. Si pudiéramos resumir en pocas palabras las acciones del Verde en los últimos años, podemos asegurar que lo han hecho todo mal.

Aliados cien por ciento de los intereses del PRI, el Verde hace mucho que dejó de representar una opción para el electorado preocupado por preservar el ambiente, la flora y la fauna en México. Ahora, con el resurgir de su propuesta de pena de muerte, el Verde pretende hacerse con los votos duros del sector más conservador y radical de los mexicanos. No son pocos. En un país sumido en una guerra contra el narcotráfico y en donde los índices de violencia incrementan cada año, la pena de muerte no le suena ilógica a muchos votantes.

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Dentro del partido también ha tenido una ruptura enorme dentro de su organización. Están los políticos verdes que garantizan servir a todos los intereses del PRI y los que aún creen que el partido puede sobrevivir por sí solo. De 32 estados en el país, el partido del tucán apenas mantiene una gubernatura.

“Buscamos no matar a nadie, buscamos poner castigos ejemplares”, aseguró su vocero nacional en rueda de prensa. De nuevo, el partido Verde busca dañar los derechos humanos básicos en el país. Para defender su postura, aseguran que este castigo final se aplicaría a violadores-asesinos, a criminales que hayan salido de la cárcel y vuelvan a matar, a secuestradores y narcotráficos. “Se están viviendo situaciones extremas en nuestro país”, comentó, justificando la iniciativa. Lo cierto es que no hay una línea clara que identifique a los militantes verdes, a veces son ecologistas, a veces neoliberales y en otras más son homofóbicos.

El partido Verde pretende también distraer acusaciones graves en contra de la organización. En principio, por el alarmante hallazgo de cuatro propiedades en Estados Unidos con un valor de 10 millones de pesos. Todas estas pertenecen a la familia González Martínez, dueña del partido Verde. Ante este escándalo, el partido se deslindó completamente. 

En una crisis que amenaza con desaparecer a esta fuerza política disfrazada de “ecologista”, estas acciones son más desesperadas que funcionales. En un país lleno de violencia, solicitar penas de muerte mientras las instituciones actúan de manera parcial o bajo intereses, podría poner en peligro a muchos contrincantes del poder, sobre todos de partidos como el PRI, la fuerza política que domina las acciones del Verde.