¿La cúpula empresarial se preocupa por México?

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Todo país anclado en el neoliberalismo le debe mucho a sus empresarios. Son un apéndice vital para la vida política y en México esto queda claro cuando el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) opina sobre la realidad nacional. En un principio opinan sobre lo clásico: defender sus negocios ante cualquier amenaza.

Sin duda en cada elección presidencial la cúpula empresarial mexicana saldrá a exponer sus intereses y el perfil ideal que solicitan para el próximo presidente de México. Y es que no puede entenderse una elección de otra manera. En este país las empresas tienen poder político y el CCE tiene el mando hegemónico.

Por eso es que explotaron al asegurar que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador no les favorece. El tabasqueño también se molestó con las quejas de los empresarios e inició una batalla en donde tachó a muchos de ellos de ocasionar una “tragedia nacional” al defender sus intereses antes que al bienestar del país. Los empresarios retrocedieron asegurando que un diálogo en paz es necesario.

Pero lo sorprendente es que este consejo de empresarios ha salido a comentar sus preocupaciones hasta la campaña presidencial, cuando México ha sufrido en lo económico y lo social desde hace décadas. Salieron a defender el nuevo aeropuerto capitalino y a aplaudir la propuesta económica de Ricardo Anaya. La pregunta sería, ¿por qué no comentar nada ante la crisis económica, la caída del dólar, las amenazas de Trump y la violencia nacional?

El CCE acostumbre hablar públicamente ante temas extremos. No se trata de un consejo que guste de emitir un comunicado cada lunes por la mañana, por eso sorprende su repentino interés en el bienestar del país a través de negocios que los favorecen. Obrador estalló y dejó claro que no permitirá un país en donde algunos empresarios corruptos ligados a la política “ayuden a consolidar fraudes electorales”, dijo.

El tabasqueño aseguró que varios empresarios financian una guerra sucia en su contra. La relación entre estos hombres de negocios y la política de izquierda del que puede ser presidente de México en unos meses no arrancará con la mayor amabilidad. Lo cierto es que el consejo empresarial ha impuesto una agenda para que los candidatos la cumplan y los hagan sentir cómodos el próximo primero de julio.

Ante esto, Obrador prometió un gobierno en donde el poder empresarial no domine al poder político. Como ejemplo, el CCE lanzó un comunicado para exigir justicia por el caso Ayotzinapa. Todo bien, hasta que unos meses después las acciones sociales para encontrar a los jóvenes derivaron en conflictos con gobiernos locales. Ante este panorama, el consejo empresarial defendió sus intereses e inversiones y se retractó, llamando “vándalos” a los protestantes.

Después de que Peña derrochara recursos en publicidad oficial, el consejo no emitió ninguna declaración. Esto a pesar de que se inyectaron 40 mil millones de pesos en esta práctica que no funcionó. Tampoco hubo declaraciones después de que se descubriera un entramado del gabinete de Peña Nieto para desaparecer miles de millones de pesos, llamada La Estafa Maestra. Ante esta solicitud de justicia parcial, ¿qué pensar de un consejo que claramente defiende sus intereses personales por encima de los intereses de los mexicanos?