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Ya nadie le tiene miedo al presidente de México

Fuente: Instagram

Un periódico se atrevió en los sesentas a burlarse del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Pudo ser un error de imprenta o una travesura, pero el resultado es que la foto de dos simios a un lado de la del presidente le costó el cierre definitivo al Diario de México. En este país, la figura presidencial fue intocable durante la época dorada del PRI, hasta ahora.

Apenas ayer el gobernador de Chihuahua lanzaba una amenaza grave: o Peña Nieto avanza en la captura de César Duarte o se le va a juzgar en cortes internacionales por obstrucción de la justicia. Esta noticia sería impensable apenas hace veinte años. Ahora, es una moneda común, ya que la figura presidencial es una gran fuente de burlas a nivel nacional.

También el candidato conservador a la presidencia 2018, Ricardo Anaya, mantiene la amenaza constante de enviar a prisión al presidente mexicano por graves casos de corrupción. ¿Cómo es que México pasó del cierre de un diario a varias amenazas de prisión para el presidente? Hay dos factores claves para entender esta libertad.

La primera es la alternancia. Con la llegada de Vicente Fox a la presidencia se obtuvo una amplia capacidad para criticar a la presidencia y al hombre que la representara. Al no contar con un aparato represor sólido como el que el PRI nacional forjó durante décadas, el foxismo fue mucho más abierto con la crítica. Pero no todo es gracias a Fox.

Además de esta apertura, la sociedad mexicana ha logrado informarse y opinar como nunca antes gracias a Internet. La apertura democrática de este medio de comunicación permitió conocer más a fondo las acciones del gobierno mexicano, que antes eran censuradas a la opinión pública gracias al control de los medios. Ya desde la presidencia de Felipe Calderón la información en Internet empezó a pintar presidencias más llenas de abusos y dudas.

El caso de la presidencia de Enrique Peña Nieto es ejemplar. Nunca un presidente de México había sido tan criticado abiertamente, incluso por sus pares en el poder. Con Peña se ha roto definitivamente esa idea de tenerle miedo al presidente mexicano. Entre memes en redes sociales, videos satíricos, insultos directos y campañas de denuncia por corrupción y violación a los derechos humanos, Peña ha dejado claro que los mexicanos ya no temen a sus mandatarios.

Sin embargo, la represión priísta a la libertad de expresión continúa. Al menos cuarenta periodistas han sido asesinados por investigar a fondo casos de corrupción política, abuso de poder o tráfico de influencias. Esto ha mantenido esa aura de totalitarismo presidencial, a pesar de que un candidato presidencial de El Salvador llama “imbécil” a Enrique Peña Nieto. Los contrastes son claros, se permite la burla y luego se reprime violentamente.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, el favorito a ganar la elección presidencial 2018, los ataques al presidente ya son costumbre. Desde que Enrique Peña llegó al poder, el político tabasqueño ha mantenido una crítica constante a la administración del priísta. Declaraciones fuertes en contra de los lujos del mexiquense han mantenido a Obrador como el gran rival político de Enrique Peña.

Todo esto hubiera sido impensable hace algunas décadas. Basta con preguntarle a personas o periodistas que sufrieron las presidencias de Díaz Ordaz, Luis Echeverría o Salinas de Gortari. Lo cierto es que el día de hoy es posible burlarse del presidente sin temer por un ataque represivo, aunque esto no garantiza una libertad de prensa total.

Durante la presidencia de Enrique Peña se han asesinado a más de 120 mil personas. No se sabe realmente si a consecuencia de reacciones en contra del presidente, pero lo cierto es que vivimos una de las presidencias más sangrientas de la historia de México.