Tras el debate, un nuevo reto para Meade, evitar la fuga de priístas al PAN

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José Antonio Meade, candidato de la coalición Todos por México (PRI-PVEM-Panal), llegó al primer debate presidencial con la expectativa de saber cuál sería su estrategia y su plan de cara al primero de los tres eventos de esta campaña electoral.

El candidato Meade arribó a Palacio de Minería, acompañado de un contexto, en el que la mayoría de las casas encuestadoras lo posicionan en un rezagado tercer lugar, aunado a las declaraciones de Jorge Castañeda, quien abrió la posibilidad de una megacoalición conformada por la campaña de Todos por México y del “Frente”, pero encabezada por Ricardo Anaya.

Toda la noche del debate, el candidato priísta se limitó a atacar al candidato del PAN y al de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, cuestión que realizó en 13 ocasiones durante sus intervenciones.

Lo único con lo que José Antonio Meade llegó a su favor fue la “reflexión” del actual gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, quien un día antes del debate, a través de un mensaje de Twitter mostró abiertamente su apoyo al candidato del PRI.

Aureoles arribó a la gubernatura de su estado, abanderado por el Partido de la Revolución Democrático (PRD), ente político que respalda la coalición que Ricardo Anaya encabeza.

Silvano Aureoles confesó tener 20 años de conocer al candidato de la coalición Todos por México, de quien dijo ser testigo de su “probada capacidad profesional” y de tener el perfil más adecuado para ocupar la presidencia de la república.

Asegurando que la experiencia de Meade como secretario de estado, en Desarrollo social, Relaciones Internacionales, de Hacienda y de Energía, lo respalda, pero sentenciando que dicha decisión iba más allá de ideologías, partidos y colores.

Sin embargo, parece que el candidato del PRI no logró conectar con los votantes, a diferencia del pasado 28 de noviembre del 2017, un día después de que se dio su destape como aspirante presidencial, noticia que apareció en las primeras planas de los medios nacionales, pero estos mismos hablan hoy sobre los ataques de los que fue blanco AMLO.

Meade tuvo como su mejor momento de la noche de ayer, el instante cuando comparó a Anaya con los exgobernadores que hoy se encuentran presos por casos de corrupción.

Mientras que la insistencia sobre 3 supuestos departamentos que López Obrador no presentó en su informe “3 de 3”, pero que aparecen a su nombre en el Registro Público de la Propiedad, fue respondida y a la vez callada con una frase del propio candidato tabasqueño: “Si existiesen esos 3 departamentos a mi nombre, se los regalo al Sr. Meade”.

El candidato de la coalición Todos por México también acuso de nepotismo a AMLO, señalándolo de que su familia vive de las prerrogativas de Morena, pero el tabasqueño continuó con su plan de no entablarse en las provocaciones, por lo que el comentario de Meade no trascendió más.

Según fuentes del portal La Política Online, el círculo rojo del PRI esperaba mayor protagonismo de su candidato, pero no logró golpear con fuerza a sus adversarios. Además de que de acuerdo con el mismo medio, faltando a las órdenes de los Pinos que prohíbe a los dirigentes y gobernadores del PRI de acercase a Anaya, han establecido contacto con el equipo del candidato del Frente.

La gris campaña de Meade ahora tiene un nuevo reto, evitar que simpatizantes del PRI, que se muestran decepcionados de la actual campaña de su candidato, decidan votar a favor de Ricardo Anaya.

El pasado 21 de abril, el candidato de Por México al Frente lanzó una invitación a los militantes de otros partidos políticos a sumarse a su campaña, y al igual que Castañeda no descartaba una futura coalición con el PRI.

“Hay gente buena en todos los partidos políticos y, por supuesto, en la sociedad civil sin militancia, las puertas están abiertas para todas y para todos los que quieran aportar para construir este proyecto”