Esta es la caravana que hizo enfurecer a Donald Trump

- Por

Más de mil 500 personas provenientes de Centroamérica llegaron a México el 25 de marzo pasado en la caravana del Viacrucis Migrante, una comitiva de personas que cada año llega a nuestro país en busca de asilo o que pretende ingresar a Estados Unidos, aunque sea de forma ilegal.

Todos huyen de la violencia, la pobreza, la falta de oportunidades y el crimen organizado en sus países. La mayoría son de origen hondureño y quieren una mejor vida para ellos y para sus hijos. No son criminales peligrosos, ni narcotraficantes o asesinos, solo ciudadanos que quieren alejarse de la realidad de su país.

Sin embargo, este grupo de mil 500 personas que eran en un principio, cuando partieron de Tapachula, Chiapas, desató el enojo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la semana pasada, quien calificó como peligroso a este grupo de personas.

En respuesta, anunció, su gobierno enviará elementos de la Guardia Nacional a la frontera para impedirles el paso y regresarlos a su país de origen. Al mismo tiempo, advirtió al gobierno mexicano que parara la caravana o de lo contrario se romperían las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLCAN).

Al escuchar estas acusaciones en contra del grupo con el que ha viajado por dos semanas, la hondureña de 27 años, Nikolle Contreras,  se ríe de manera sarcástica.

“¡Imagínate! ¡Tiene tantos problemas él por resolver y se mete con la caravana!”, dice la joven, que trabajaba en una maquiladora en su país y ahora quiere llegar a Estados Unidos.

Este grupo llevaba dos semanas de viaje—a pie, con aventones en autos o encima de trenes— cuando llegó a Matías Romero, en Oaxaca, el miércoles pasado. Allí se encontraron con albergues improvisados, un baño y comida, algo que no habían probado en días.

La caravana se ha convertido en un evento anual que se realiza en Semana Santa y que es una oportunidad para migrar hacia una mejor vida.

Realmente no había llamado mucho la atención ni del gobierno ni de los medios de comunicación, a pesar de que muchos de sus integrantes logran un documento que les permita quedarse en México como refugiados o llegar a la frontera e intentar pasar al otro lado.

La conferencia de este año fue que Trump, aparentemente, se enteró de este grupo de viajeros por las noticias en Fox News el domingo pasado y de inmediato comenzó a publicar mensajes en su cuenta de Twitter que había grupos muy grandes de migrantes peligrosos en camino a la frontera.

Después de cuatro días de mensajes y advertencias, Trump aseguró que con sus amenazas había logrado que el gobierno mexicano dispersara la caravana. Lo que no dijo fue que la caravana completa no llegaría hasta la frontera.

Irineo Mújica, director en México del grupo Pueblo Sin Fronteras, que coordina la ayuda a la caravana, informó que las autoridades migratorias mexicanas repartieron permisos temporales de tránsito a los migrantes, con los que tienen 20 días para abandonar el país o un mes para ingresar una solicitud de asilo.

Eso fue lo que dispersó a la caravana y no las amenazas del mandatario estadounidense.

Después de recibir los papeles, los integrantes del grupo están decidiendo qué hacer. El objetivo inicial era escoltar al grupo a la Ciudad de México para que allí definieran qué van a hacer, pero ahora no saben si seguirán este plan, pues los organizadores buscaban transporte para ir a Puebla, donde los migrantes recibirían un taller sobre leyes migratorias.

Si bien muchos de ellos quieren llegar a Estados Unidos, también son conscientes de que es complicado cruzar la frontera y, si no lo logran, intentarán quedarse en México.

Como es el caso de Bayron Cardona Castillo, de 27 años, quien viaja en la caravana con su hija de 2 años, Glirian Dayani, esperando lograr refugio en el país del norte, aunque no sabe a ciencia cierta qué necesita para lograrlo.

 “La verdad es que estamos buscando una manera de vivir en paz, en tranquilidad, con empleo. En mi caso, todo lo que pido es una oportunidad, una chance de trabajar y ayudar a mi familia”, dijo.

Una vez que los migrantes sean asesorados por abogados voluntarios, dijeron los organizadores de la Caravana, podrán saber si sus casos para solicitar asilo en Estados Unidos son lo suficientemente sólidos o si les resulta más conveniente quedarse en México.

El año pasado, 14 mil 600 centroamericanos solicitaron asilo en México, lo que representó un incremento de 66 por ciento, con respecto a 2016, y once veces más que en 2012. El incremento en las solicitudes también responde a que los filtros en la frontera sur de México ahora son más estrictos y cuando los migrantes son detenidos por las autoridades, se enteran que son candidatos a recibir refugio.

En esta situación se encuentra Guillermo Baltazar, un salvadoreño de 20 años, cuyas hermanas recibieron permisos de tránsito el miércoles pasado. Aún no saben si seguirán por su cuenta o con el grupo, pero tienen sus esperanzas puestas en lograr el asilo en los Estados Unidos.

Ellos argumentan que pandilleros asesinaron a su hermano y amenazaron de muerte al resto de la familia, por lo que intentarán llegar a EU para reunirse con parientes cercanos.

La mayoría de los integrantes del Viacrucis Migrante tiene poco o nulo acceso a las noticias o a las redes sociales, por lo que los reportes sobre la postura de Donald Trump y la atención que ha logrado su recorrido sólo pasan de boca en boca.

“Dice que somos criminales, que somos asesinos, que no nos va a dejar entrar y va a mandar al Ejército”, dijo Guillermo y agregó: “Es muy, cómo decirlo, egoísta que no nos deje pasar”.

Con información de The New York Times