El gobierno presume avances débiles del caso Ayotzinapa en tiempos electorales

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Raramente no había caído una figura importante en el gran caso de la desaparición de 43 estudiantes en el municipio guerrerense de Ayotzinapa durante años. Ahora, justo cuando están por arrancar las campañas presidenciales, el gobierno de Enrique Peña Nieto presumen la captura de lo que para ellos es un personaje principal en la trama de la desaparición de los jóvenes.

Se trata de Erick Uriel, alias “la rana”. Según la declaración del gobierno mexicano, este sería uno de los principales operadores en la desaparición de los estudiantes y en la entrega de estos al crimen organizado. Lo cierto es que a más de tres años del gran escándalo que pusiera en jaque a la administración de Enrique Peña, la captura de Erick Uriel no representa un avance, ya que el detenido no es tan importante como parece.

Según fuentes especializadas en derechos humanos en Guerrero, un estado sumido por la violencia del narcotráfico, Erick Uriel no era un elemento clave en el grupo criminal Guerreros Unidos. Esta red de criminales habría secuestrado a los jóvenes después de que policías estatales corruptos se los entregaran. En todo el proceso, Uriel no fue determinante. Se trata de un “halcón”, es decir, una persona que colaba información oficial a los narcotraficantes y cuya detención no genera ningún avance importante en la trama.

Al parecer, el gobierno mexicano intenta reforzar de forma exagerada su verdad. Y es que varias investigaciones nacionales y extranjeras afirman que la estructura del caso que la PGR presentó ante la sociedad es totalmente falsa y estructurada para evitar dar con los responsables. Con esta captura pretenden dos cosas: 1) seguir dándole impulso a una verdad histórica que claramente no embona con lo sucedido la noche de la desaparición y 2) generar la imagen de un gobierno que cumple y es efectivo, sobre todo en tiempo electorales.

Para expertos como Mario Patrón, el hombre encargado del centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, se sabe que Erick Uriel era una “persona de poca monta en la estructura de Guerreros Unidos”, por lo que su captura no representa nada digno de aplaudir por parte del gobierno de Enrique Peña. Sin embargo, asegura que siguen libres personajes importantes en la trama y que el gobierno federal no ha hecho nada para avanzar en sus detenciones. Dentro de los detenidos deberían estar las cabezas del grupo criminal en la zona o los tres policías que entregaron a los 43 estudiantes al crimen.

No se sabe nada de los estudiantes desaparecidos a más de tres años de su desaparición. Sus padres continúan buscándolos y el gobierno mexicano insiste en deformar los avances para ajustarlos a su verdad oficial. Una verdad que por cierto se niegan a abandonar, por lo que esta captura no es un avance clave en las investigaciones y puede servir para buscar limpiar la golpeada imagen del presidente y su gabinete. Entre ellos, Antonio Meade, un extrabajador de Peña que ahora busca la presidencia a través del PRI. Y que claramente no es el favorito de los votantes mexicanos.

El gobierno asegura que Erick Uriel tuvo una “intervención decisiva en los hechos en contra de los estudiantes normalistas”. Realmente no fue así, según el experto en derechos humanos, Uriel no facilitó ni fue pieza clave para dar con el paradero de los jóvenes. Por esto mismo, su testimonio no será contundente ni permitirá aclarar varios huecos en la investigación. Después de años de interés público en el tema, parece ser que Peña Nieto saldrá del gobierno nacional sin haber podido aclarar el gran tema de violencia de su mandato. Mucho de esto, gracias a la verdad histórica que distorsionó las líneas de investigación.