Sedatu, al mando de Rosario Robles, desvió $1,747 millones en 2016

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La implicación de Rosario Robles en un esquema de desvío de recursos millonario, que se habría efectuado desde la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), cuando Robles la encabezó, entre 2012 y 2015; y de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) que preside actualmente, continúa.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha informado, a través de su auditoría al ejercicio fiscal 2016, que en ese año la Sedatu desvió $1,747 millones de pesos de recursos públicos, y para efectuar el desvío usó, una vez más, universidades y televisoras públicas.

Ya en septiembre de 2017, el portal Animal Político documentó a través de su investigación “La Estafa Maestra”, que Sedesol había desviado, a través de la firma de convenios con 10 universidades, quienes a su vez transfirieron los recursos a empresas subcontratadas, casi todas fantasma, un monto cercano a $2,224 millones de pesos, esto en 2013-2014.

El día de ayer, el diario Reforma difundió que, gracias al informe entregado por la ASF, entre 2014 y 2015, tanto Sedesol como Sedatu, utilizaron los sistemas de medios públicos de Hidalgo y Quintana Roo: Radio y Televisión de Hidalgo y el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCM), para desviar otros $1,031 millones de pesos.

El reportaje causó la aberración de la titular de Sedatu, y a través de su cuenta de Twitter retó a Reforma para que se enfrentaran en las instalaciones de la PGR y se llevaran evidencias.

Incluso, la Sedatu emitió una carta abierta a Lázaro Ríos, director general de Reforma, diciendo que la información era falsa, y que todos los servicios contratados habían sido entregados en tiempo y forma.

Y es que el esquema de desvío es básicamente el mismo que se efectuó en la Estafa Maestra: Sedesol, Sedatu, en poder de recursos federales destinados a programas educativos y sociales, firma contratos directos con entidades públicas, en este caso universidades o medios de comunicación, para la prestación de un servicio: éstas a su vez, subcontratan sin licitación a terceros para que lo presten; de ahí el dinero empieza a pulverizarse.

La ASF informó que, en el caso de los $1,031 millones de pesos, los recursos fueron a parar a Monex y a CI Banco, para después ser distribuidos en la compra de dólares, o cuentas bancarias alrededor del mundo: China, Ecuador, Bélgica, Israel.

El nuevo desvío: $1,741 millones de pesos

Las universidades implicadas en esta nueva trama de corrupción, se encuentran en el Estado de México, Chiapas, Hidalgo, Quintana Roo y Campeche; y son dos los medios públicos de comunicación: uno de Sonora y otro en Quintana Roo.

De acuerdo al Informe de la Cuenta Pública 2016 de la ASF, Sedatu entregó contratos por adjudicación directa a estas entidades públicas, y estas contrataron a terceros para otorgar los servicios; éstos, a su vez, transfirieron los fondos a otras empresas.

El SQCS en 2016, firmó tres convenios de colaboración con Sedatu: uno general y dos específicos, por los cuales recibió $450 millones de pesos que serían destinados para la prestación de servicios de promoción, publicidad y producción de “piezas de comunicación”. Pero el SQCS subcontrató todo el trabajo a 25 proveedores, 23 de los cuales eran personas morales, y dos físicas; a ellos entregó el SQCS $420 millones.

Como puede advertir el lector, el remanente es de $30 millones de pesos, que quedaron en poder del SQCS. La ASF destaca que, al momento de realizar la auditoría, el sistema Quintanarroense no poseía la documentación que acreditara que los servicios de hecho se prestaron, pues todos los convenios se firmaron en la administración de Roberto Borge, y al cambio de gobierno, el ex director jurídico del Sistema Quintanarroense le entregó los contratos a la directora general.

Tanto el Sistema Quintanarroense como la Televisora Hermosillo, la segunda entidad implicada, además, contrataron a Publicidad Natnit, compañía que no posee un domicilio fiscal verdadero, y que en 2016 presentó una declaración fiscal en ceros para Impuesto Sobre la Renta, cuando que ese año recibió $260 millones de pesos.

Luz María Orozco Quiroz, directora general de Comunicación Social de Sedatu ha sido señalada como corresponsable por la ASF, ya que ella debía dar seguimiento y probar el cumplimiento de que los servicios contratados por la dependencia.

Las cinco universidades

La Universidad Politécnica de Chiapas, la de Quintana Roo, la de Francisco I. Madero; junto con el Instituto Tecnológico Superior de Comalcalco, la Universidad Tecnológica de Campeche, y la Mexiquense del Bicentenario, en total recibieron $1,088 millones de pesos gracias a contratos con Sedatu.

Siguieron el mismo esquema de desvió: subcontratar, transferir los recursos a terceros, quienes los pulverizaron transfiriéndolos a otras compañías o cuentas bancarias. Entre los servicios solicitados a las universidades están asesoría, diseño e implementación de un modelo operativo, que permita la modernización administrativa de las Delegaciones Estatales de la Sedatu”, que fue contratado a la Universidad Mexiquense de Bicentenario.

También “la difusión y aplicación de los conocimientos científicos y técnicos en la implementación de proyectos y acciones en materia de ordenamiento territorial” que se le pidió a la Politécnica de Francisco I. Madero. Este contrato implicó $185 millones; el 98% de estos, fue transferido por la Universidad a dos empresas de forma directa, sin licitación.

Una de ellas es Contabilidad y Soluciones INNER, que recibió $42 millones 841 mil pesos; esta compañía, fue constatado por la ASF, no existe, es de papel, pues su domicilio fiscal es falso.

Foto: Miguel Dimayuga