Peña Nieto y PGR mienten, no investigan los espionajes a periodistas: NYT

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Tuvo que llegar un medio extranjero para que se pusiera atención a un tema bastante delicado. El New York Times anunció que fueron 80 millones de dólares los que el gobierno mexicano gastó para conseguir el programa espía Pegasus. La intención era espiar a criminales locales, pero en realidad se utilizó para espiar a periodistas y críticos del gobierno.

De inmediato, el presidente Peña Nieto salió a negar que se espiaran a civiles, pero también confesó que su gobierno sí compró el programa espía y que no estaba seguro de a quién se estaba investigando realmente con este caro programa israelí. Para calmar las acusaciones, aseguró investigar a fondo a quienes compraron este software y comentó que habría un castigo ejemplar para los responsables. A seis meses del escándalo, el gobierno no he avanzado nada en las investigaciones, afirma el diario neoyorquino.

¿Quiénes están involucrados?

Se sabe que la Procuraduría General de la República (PGR) celebró un contrato por 32 millones de dólares para comprar este programa espía a una empresa llamada Balam-Seguridad Privada. Esta empresa es propiedad de un hombre cercano a Murillo Karam, ex procurador mexicano. Se trata de Fernando Ayala Puente, quien fue dueño de Balam y funcionario de la PGR al mismo tiempo. La labor de Balam era la de ser quien surtiera del software extranjero a la dependencia mexicana.

Uno de los dueños de una empresa derivada de Balam está íntimamente ligado a empresarios y priístas reconocidos en México, en especial a Emilio Gamboa, reporta una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción. Se trata, según entrevistas realizadas en San Luis Potosí, del ahijado de Murillo Karam, quien declaró no ser él mismo cuando se le cuestionó sobre su participación en esta empresa.

La investigación del Times afirma que la procuraduría mexicana ha estado evadiendo a propósito la búsqueda de los responsables de la compra de Pegasus. No ha habido una sola entrevista a los sospechosos y tampoco se tiene una carpeta sólida para avanzar en el caso. El Times asegura que la carpeta de investigación está llena de documentos inútiles, muchos de ellos son capturas de pantalla de Google y Facebook.

Las torpezas del gobierno mexicano para investigar el tema incluyen cuestionarios sobre si se ha usado el software. Este cuestionario fue enviado a la mayor cantidad de pueblos en México, muchos de ellos sin la solvencia económica para operar el programa. Además, un simple cuestionario no garantiza que se esté respondiendo con la verdad. Para el ex procurador mexicano, Ignacio Álvarez, “lo más probable es que los actores políticos que usaron este software están frenando la investigación para que no progrese”.

La PGR se investiga a sí misma

El Times declaró también que el gobierno estadounidense fue consultado para ayudar en el caso, pero se negaron a participar. Según declaraciones de funcionarios de Estados Unidos, existía una preocupación general sobre una simulación del gobierno mexicano para aclarar el tema. No creían que de verdad se quisiera saber la verdad, ya que un posible castigo final incluiría varios nombres de políticos mexicanos. Por esta causa, el FBI decidió no participar, al ver la poca disposición del gobierno de Enrique Peña para aclarar un tema interno.

Entre los afectados se encuentran activistas sociales, rivales políticos y periodistas que han publicado grandes investigaciones sobre la corrupción que impera en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Una de ellas es la periodistas independiente Carmen Aristegui. Se comprobó que el software Pegasus fue enviado en varias ocasiones a su teléfono y al de su hijo. “Sabíamos desde el principio que iba a ser muy difícil que hubiera una verdadera investigación, pero esta es una muestra clara de la falta de un sistema independiente en México”, dijo.

La PGR jura que está investigando todas las vías posibles. Pero sus declaraciones se contradicen con las del fabricante original del programa. La procuraduría mexicana dice que no hay forma de saber qué números telefónicos fueron intervenidos. Esto es completamente falso, asegura NSO Group, la firma creadora de Pegasus, señalando que su programa tiene un registro completo de todo número e intento realizado para realizar el ciberespionaje.

La clave para rescatar toda esta información está en una simple búsqueda a los servidores, pero la procuraduría no ha querido revisarlos, asegurando que primero deben agotarse otras líneas de investigación. La PGR ha tenido el descaro de echarle la culpa a las víctimas del ataque, asegurando que como ya no cuentan con los celulares infestados de Pegasus es imposible avanzar en cada caso.

No quieren entrevistar, por ejemplo, a Tomás Zerón de Lucio. Este último es cercano a Peña y entonces director de investigación criminal en la PGR. También conocido como el encargado de la investigación de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tema que no ha sido esclarecido por la PGR. Con este historial, la PGR pretende investigarse a sí misma y, en caso de lograr avanzar en el tema, castigar a sus propios líderes. Muchos de ellos cercanos al presidente mexicano.

Lee aquí la investigación completa del New York Times.