Así operaban los mandos veracruzanos que desaparecieron a 15 jóvenes

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La semana pasada, la Fiscalía General de Justicia de Veracruz, bajo la titularidad de Jorge Wnckler, ejecutó un operativo denominado “Tiro de Gracia”, que derivó en la detención de 19 ex miembros de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, que, bajo la administración de Javier Duarte, pudieron operar un esquema organizado de desaparición forzada: el expediente en cuestión implicaba la desaparición de 15 jóvenes, entre ellos cuatro menores de edad, entre abril y octubre de 2013.

Hoy, nueva información revela las formas en que este grupo policiaco operó: organizado en dos facciones coordinadas, Fuerza de Reacción y Fuerza Especial, compuestas por policías activos la primera, y la segunda en su mayoría por ex militares; ambas bajo el mando del ex secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita, detenían casi arbitrariamente a jóvenes, sólo porque parecían tener una actitud sospechosa.

Después de detenidos, los jóvenes eran interrogados, torturados, incluso abusados sexualmente por la Fuerza de Reacción; una vez que tenían una confesión, los jóvenes eran puestos a disposición de la segunda facción, la Fuerza Especial, y ésta los desaparecía. Se sabe ya que este esquema no constituía hechos aislados o circunstanciales, sino que era una esfera activa, perfectamente organizada, que operaba con total libertad.

No realizaban investigaciones, tampoco reportaban los arrestos al ministerio público y mucho menos a un juez, simplemente arrestaban, torturaban y después desaparecían. En todos los casos, eran comandos de hasta 14 policías los que se encargaban de las detenciones; y una vez que los detenidos habían confesado, todos eran llevados a la Academia de Policía Estatal, ubicada en El Lencero, bastión de la Fuerza Especial. Después de eso no se ha sabido nada del paradero o suerte de las víctimas.

Gracias al expediente que levantó la Fiscalía, se tiene ya una noción más amplia de las formas en que perpetraban los crímenes, y de las identidades de algunas de las víctimas; si bien el expediente levanta 15 casos, este grupo de policías detenidos está siendo investigado por otras 110 desapariciones forzadas, todas durante la administración de Javier Duarte.

El portal Animal Político, ha presentado la primera parte, de cuatro, de un reportaje sobre esto: de acuerdo a lo expuesto por el portal, todas las víctimas tenían entre 16 y 30 años al momento de su desaparición, y la única prueba de su supuesta colaboración con el crimen organizado era un teléfono, donde, o reportaban la presencia de uniformados, o tenían conversaciones que delataban su colaboración con Los Zetas.

Desde luego, no está muy claro en qué consistía esa “colaboración”, lo que está claro es que, de haber sido en efecto miembros del crimen organizado, se trataba de halconeros, punteros: la denominación más baja en la pirámide criminal: aquél que se dedica a reportar los movimientos de los policías, e informar a sus superiores sobre lo que sucede en las calles. No criminales peligrosos, de alto perfil, sino jóvenes.

Esto, suponiendo que en efecto estuvieran relacionados de alguna manera con Los Zetas: el contenido del teléfono bien pudo haber sido falseado, y las confesiones obtenidas bajo tortura; la inocencia de muchos de los desaparecidos es más que probable. Su proceso, por otro lado, muchas veces no duraba más de unas horas: el mismo día que eran arrestados, eran desaparecidos.

Héctor Jesús Hoyos Barradas, la más joven de las víctimas

Tenía 16 años cuando elementos de la Fuerza de Reacción, al mando del comandante Manuel Trujillo Rivera, lo detuvieron. Fue el 6 de abril de 2013, alrededor de las 11 de la mañana, en la localidad de El Rosario, municipio de Rafael Lucio.

El comando consideró que Hoyos Barradas tenía una actitud sospechosa, así que lo detuvo; tras auscultarlo, le fue decomisado un teléfono cuyo contenido “hacía sospechar” que trabajaba para una organización criminal.

El comandante Trujillo, tras girar una tarjeta informativa, recibió la orden de poner al joven a disposición de la Fuerza Especial. La entrega se hizo bajo el puente “Las Tracas”, al filo de la media noche del 7 de abril. Tres patrullas de la Fuerza Especial se lo llevaron, y desde entonces no se sabe más de él.

José de Jesús Martínez del Ángel, 21 años

Lo detuvieron a las cuatro de tarde del 28 de abril de 2013, en los alrededores de la carretera federal Xalapa-Perote, a la altura de un puente peatonal en Banderilla. Trujillo Rivera fue también el comandante al mando.

A Martínez del Ángel, también se le encontró un teléfono con supuestos mensajes donde reportaba el movimiento de uniformados. En la tarjeta informativa, se da cuenta de que Martínez del Ángel confesó ser parte de Los Zetas, razón por la cual fue entregado a la Fuerza Especial.

La entrega se realizó a las 7 de la noche del mismo día que fue detenido; tres patrullas al mando del comandante Roberto González Mesa se lo llevaron. En éste, como en el anterior y en todos los casos, no existe el reporte oficial del arresto, ni al Ministerio Público, ni al Poder Judicial.

Alberto Huerta Acosta, 23 años

Fue detenido por un comando al mando de Trujillo, en Xalapa, a las afueras de la sede de la Secretaría de Finanzas de Veracruz; a las diez de la mañana de un 30 de abril de 2013.

También le encontraron un teléfono con supuestos mensajes sobre el movimiento y posición de uniformados. De acuerdo a la tarjeta interna, Huerta Acosta confesó trabajar para Los Zetas.

Trujillo, entonces, recibió la instrucción de llevarlo “al punto de entrega” a la una y media de la tarde de ese mismo día. Desde entonces no se sabe nada de su paradero.

José Ulises Martínez Fernández, 30 años

Ese mismo día, el 30 de abril de 2013, pero al filo de la media noche, la Fuerza de Reacción detuvo también a Ulises Martínez Fernández, en las inmediaciones del edificio de la Secretaría de Finanzas de Xalapa.

Como a los otros, se le encontró un teléfono que contenía conversaciones “que hacían suponer” que colaboraba con Los Zetas, lo cual fue reconocido por Martínez Fernández durante su “interrogatorio”.

En las horas posteriores, ya de la madrugada del 1 de mayo, José Ulises fue entregado a la Fuerza Especial y nunca se supo más de él.

Jorge Leal Amaro y Liberio Hoyos Castañeda, ambos 20 años

Fueron arrestados el 14 de mayo de 2013, en las inmediaciones de Coacoatzintla por 14 elementos de la Fuerza de Reacción, que respondían a las órdenes de Silvano Martínez Rivera.

También se les confiscó un teléfono cuyo contenido resumía su colaboración con Los Zetas, hecho que fue confirmado por los arrestados, según da cuenta la tarjeta interna de la Fuerza de Reacción.

Horas después, ya en la madrugada del 15 de mayo fueron entregados a la Fuerza Especial. Su arresto no llegó al Ministerio Público, ni al Poder Judicial ni a juez. Desde entonces no se sabe nada de ellos.