Ordenan captura del primer mexicano por el caso Odebrecht

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Las reuniones se hacían entre carcajadas y brindis por los futuros éxitos. Se reunían generalmente en tres sitios claves para repartirse los contratos de obra pública en Perú. Los encuentros sucedían en el bar del Swissotel, el restaurante Balthazar o en las oficinas de la Cámara Peruana de la Construcción. Así operó el pago de sobornos a cambio de contratos de obra pública en esta nación latinoamericana. Hoy, un mexicano ha sido procesado.

Se trata del licenciado en mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey, Ruperto Luis Antonio Flores Mancera. El mexicano ha caído gracias a la justicia y las investigaciones de la fiscalía peruana, y en México ni siquiera se le tenía archivado como presunto responsable de desvíos. Junto con otros empresarios de esta nación sudamericana, Ruperto conformó el “Club de la Construcción”.

Este grupo se reunía periódicamente para repartirse de manera ilegal contratos millonarios. El famoso club operó sin problemas del 2011 al 2014 y durante ese periodo hizo fortunas gracias a estas prácticas ilegales. Pero la justicia peruana no ha ordenado la captura de Ruperto debido a este grupo, se le acusa principalmente de estar ligado a la trama de Odebrecht, al ser el representante legal de la empresa española San Martín Contratistas Generales.

Para dar con el mexicano, la justicia peruana ordenó allanar casas, viviendas, oficinas, equipos de cómputo y celulares de al menos 13 representantes de constructoras. Derivado de estas pesquisas, Ruperto y otros empresarios han sido requeridos por la fiscalía, acusado de actividades ilícitas. Según el informe, “las empresas se ponían de acuerdo para no competir y lograban la buena pro de las licitaciones pagando soborno de 2,9%”. Lo que deja clara la operación de un cártel inmobiliario en el territorio peruano.

Los datos presentados por el fiscal indican que este club, en donde el mexicano era parte importante, operó incluso antes del 2011 y que sus movimientos empresariales desleales podrían haber continuado en funcionamiento al menos hasta el año 2016, cuando empezaron a revisarse las anomalías en varias licencias y contratos.

Ahora, el empresario mexicano enfrentará serias acusaciones en su contra por ayudar a que la empresa española San Martín ganara contratos millonarios durante el periodo de gobierno del expresidente Ollanta Moisés Humala. La detención de Ruperto Flores Mancera trasciende como la única detención de un mexicano por el caso de corrupción internacional de la constructora brasileña Odebrecht.

Detrás de esta trama de sobornos para ganar licitaciones se encuentran grandes personalidades de la política internacional. Tan solo en Perú hay varios expresidentes involucrados y el actual presidente Pedro Pablo Kuczynski, también fue acusado. En Brasil se investiga a los mandatarios Lula Da Silva y la expresidenta de izquierda Dilma Rousseff.

En México no existen ninguna investigación profunda que pueda sentenciar a piezas clave de la política. Entre los involucrados está el coordinador de campaña del presidente Enrique Peña Nieto, Emilio Lozoya. En este país es donde menos se investigan los nexos con Odebrecht para favorecerlos con obras en Hidalgo y Veracruz, principalmente.

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