El Universal niega favorecer a los intereses del presidente de México

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El periódico más poderoso del mundo, The New York Times, apuntó claramente a la complicidad entre el gobierno mexicano y varios medios impresos que actúan bajo su control. Dentro de los periódicos nacionales con más trascendencia y también de los más acusados de favorecer al régimen, se encuentra El Universal.

Este diario mexicano dirigido por David Aponte en su apartado editorial ha sido acusado de recibir millones de dólares por parte del gobierno priísta de Enrique Peña con tan de permitirle control sobre su línea editorial y evitar hablar sobre los grandes escándalos del sexenio. El Universal lo niega todo aclarando que su línea editorial “no se vende, no tiene precio y nadie la puede comprar”.

El día de hoy, una columna de opinión firmada por la redacción del diario ha salido a defenderse después de la investigación que apareció en la primera plana del Times. El medio nacional con mayor presencia en redes sociales asegura que las acusaciones no tienen sustento y exigen pruebas sobre lo señalado en contra de su labor.

Aseguran que sí reciben apoyos económicos del gobierno mexicano, pero que estos son apegados a la ley y no permiten que sus contenidos sean manipulados por ningún inversor. “Basta observar las páginas del diario y el portal web para ver que todas las ideologías políticas están representadas. En los espacios del periódico escriben críticos al gobierno federal a los cuales no se les ha solicitado jamás cambiar su postura”, comentan.

El tema del favoritismo de El Universal con los intereses presidenciales fue mencionado por el Times gracias a las primeras planas en donde se atacaba directamente al líder nacional del partido Acción Nacional, Ricardo Anaya. Este medio mexicano aseguró que el patrimonio del conservador creció durante sus distintos cargos políticos. Anaya demandó al diario y mostró pruebas que desmentían estas acusaciones.

“No se puede competir con un gobierno que le paga 500 millones de dólares al año a los medios”, señaló al Times el candidato panista a la presidencia del país. Y es que, según datos del centro de análisis Fundar, El Universal recibe anualmente cerca de 10 millones de dólares (más de 195 millones de pesos mexicanos) por parte del gobierno de Enrique Peña, lo que condiciona su libertad de prensa, asegura la investigación.

Por su parte, el medio mexicano se muestra renuente en asegurar que se mencionan datos sin comprobar estas cifras. Además, El Universal afirma que las personas entrevistadas para denunciar la línea editorial comprometida de este medio hablan bajo “envidias”, “vendettas personales” e “intereses políticos”, por lo que las declaraciones de antiguos trabajadores de este mismo diario carecen de valor. Uno de los entrevistados es Salvador Frausto, exeditor de investigación que renunció al ver la clara tendencia de El Universal por apoyar la agenda presidencial.

En tan solo cinco años, Enrique Peña ha gastado 12 mil millones de dólares para limpiar su imagen. Mucho de este dinero ha ido a parar a medios como El Universal. El periódico asegura que “está totalmente de acuerdo con un esquema de regulación de publicidad oficial” y que “la inversión gubernamental en medios debe de ser transparente y realizada con criterios de eficiencia y equidad”, menciona en su editorial.

Para terminar, El Universal asegura que quienes han sido agraviados por sus coberturas “prefieren ver complots en lugar de aceptar sus errores”. También destacan que las personas entrevistadas (muchos de ellos extrabajadores del diario) son culpables también de recibir dinero público, “desde sus propias trincheras podrían ser acusados de parcialidad y actuación a conveniencia”, señala El Universal.

El diario mexicano lo ha negado todo. Hasta el momento, piden pruebas reales en donde se compruebe que todo ese dinero del gobierno mexicano les fue entregado. Lo cierto es que hace poco se destapó una gran trama sobre una conexión corrupta entre la secretaría de Hacienda y millones de pesos lavados a favor del PRI, un tema importante que El Universal decidió no publicar, ni en primera plana ni dentro de sus páginas.

Mira aquí la investigación completa de The New York Times.