Nueva base de datos reconstruye y pone rostro a más de 31,000 desaparecidos

Esta mañana, la organización Data Cívica ha presentado su plataforma de búsqueda de personas desaparecidas, que ha reconstruido 31,969 registros que se encontraban también en el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas (RNPED), de la Secretaría de Gobernación. En palabras de Mónica Mentis, directora ejecutiva de Data Cívica, la plataforma se construyó como un contrapunto a la deshumanización del RNPED, que no publica los nombres de las personas, y que tiene errores y variaciones en al menos 70% de sus registros.

La Secretaría de Gobernación publicó el RNPED al inicio de la administración de Enrique Peña Nieto con 24,957 registros; al día de hoy esa cifra ha superado los 33,000 divididos en dos categorías: los de Fuero Común, con la mayoría de las entradas (32,277), y los de Fuero Federal, con 1205.

Sin embargo, a pesar de que el RNPED se creó como una herramienta de alcance nacional, tiene una serie de peligrosas deficiencias, la primera de ellas: que considera como información confidencial el nombre de las personas desaparecidas. Esto quiere decir que los desaparecidos registrados en el RNPED carecen de nombre, nadie sabe quiénes son.

Por otro lado, cada tres meses la Segob actualiza sus registros, pero no aclara los criterios por los cuales se quitó o se agregó tal o cual registro: “esto quiere decir que cada tres meses entran y salen personas del RNPED y no sabemos por qué”, dijo Mónica Meltis en el marco de la presentación.

Esto quiere decir que la herramienta de Segob no funciona para la búsqueda de personas, ni para el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon su desaparición, ni tampoco para la procuración de justicia ni de verdad. “Es un registro deshumanizado que trata a las personas como estadísticas, como renglones”, afirmó Meltis. Además, alrededor del 70% de las entradas tienen errores o variaciones: no se tiene la foto, está mal el nombre, o los rasgos son equivocados: “por tanto, no podemos estimar la magnitud real de las desapariciones en el país”.

Algunas de estas variaciones, aclaró Data Cívica, han durado más de un año en el RNPED, lo que quiere decir que no están buscando a nadie. Impulsados por estas deficiencias, Data cívica levantó un registro mucho más detallado con nombres, fotografías y rasgos, que reconstruyó a partir de tres fuentes: el padrón de beneficiaron de la Secretaría de Desarrollo Social, el padrón del Instituto Mexicano del Seguro Social, y el propio RNPED.

A través de la triangulación automatizada de estos datos, Data Cívica logró la reconstrucción de más de 32,000 datos de personas, que ahora tienen nombre, rostro, rasgos; la intención de la organización era regresar a los registros su aspecto humano, para volverlos más eficientes en términos de búsqueda de la verdad y la exigencia de justicia.

De los 32,277 que componen el registro del Fuero Común del RNPED, Data Cívica logró reconstruir 31,968; el resto fueron personas que no pudieron identificar porque sus atributos están sin especificar.

“Existen 309 personas en el Registro que no tienen información para ninguno de los campos que registra el RNPED sobre la persona desaparecida. Es decir, lo único que las fiscalías conocen sobre esas personas es su nombre (y no es público)”, aclara la página de la organización.

Durante la presentación de la base de datos, realizada esta mañana, se rescató el caso de Alejandra Peña Beltrán, desaparecida junto con Karla Jiménez Falomir desde el 6 de julio de 2013, y que fueron descubiertas por sus propios familiares en una fosa clandestina en Los Mochis, Sinaloa, tres años después.

El hallazgo fue realizado por el grupo conocido como “Las Rastreadoras”, compuesto por Bertila Beltrán Cabanillas, madre de Alejandra Peña, y por Guadalupe Grajeda Esquer, y otras madres de familia. “Hoy, gracias a la nueva herramienta de Data Cívica, Alejandra Peña tiene nombre y rostro”, dijo Meltis: “la desaparición de una persona tiene como objetivo quitarla de la memoria: nombrar a la víctima es la primera derrota del perpetrador“.

La creación de esta herramienta tiene una importancia singular en el panorama de nuestro país: tan solo una semana atrás, un reporte de la Universidad de Texas, en el marco de las investigaciones sobre el caso Coahuila y los Zetas, había remitido al gobierno federal una serie de recomendaciones para mejorar la búsqueda de personas desaparecidas, ya que a la fecha no se tenía un instrumento de ley que normativice la búsqueda de personas extraviadas o desparecidas de manera forzosa. La base de datos, que a través del hashtag #PersonasNoRenglones, ha impulsado Data Cívica, se adelanta a la publicación de la Ley General de Desaparecidos, que habrá de publicarse alrededor de 2018, y que mandata la publicación de los nombres propios de los desaparecidos.

Discusión