Margarita y Bronco: el dúo católico

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Los dos tienen bien claro algo: no están de acuerdo en nada que tenga que ver con el progreso de los derechos de la comunidad gay en México. El tema les da repudio y lo evitan tajantemente, sobre todo en tiempos electorales. Cuando llegan a comentar algo sobre los derechos de los homosexuales, sus reacciones son siempre las más conservadoras y reaccionarias posibles.

“Son zonceras”, dice el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, sobre la posibilidad de que las parejas gays puedan casarse en México. Toma el tema como algo mínimo que no requiere atención nacional. Los colectivos gays de todo el país han reaccionado molestos con el menosprecio que el presidenciable tiene ante su comunidad, y lo creen completamente incapaz de manejar la agenda de derechos humanos de una nación.

“El matrimonio es hombre y mujer, lo demás hay que revisarlo”, comentó Margarita Zavala a una pareja lésbica que quería grabar un video junto a ella. Esta mujer conservadora aspira a gobernar el país de forma independiente, pero la ideología panista continúa presente en su agenda. Tanto ella como su marido han dejado claro que sus gobiernos  no concederán libertades ni garantías a la comunidad gay, esto porque se trata del partido más católico que tiene México.

Lo cierto es que ambos candidatos independientes están forjados en el conservadurismo clásico. Dentro de sus anteriores cargos políticos en México y en su historial como militantes, siempre ha existido una línea de trabajo conservadora y rígida que no se permite dialogar o siquiera considerar estos temas.

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Margarita Zavala es quizá la más reacia a este tópico de todos los posibles candidatos a la presidencia. Su tradicionalismo radical pro-vida se deja ver desde su tesis de licenciatura, en donde proponía que la Comisión Nacional de Derechos Humanos tuviera más facultades, entre ellas, poder intervenir para evitar un aborto. Es decir, buscaba que un bebé no nacido pudiera adquirir derechos humanos desde el momento de la concepción. Estas posturas conservadoras serían la línea que trabajaría su esposo en su sexenio presidencial.

Por eso es que el matrimonio homosexual fue permitido en México hasta 2016, con la presidencia de Enrique Peña. A partir de esa fecha, en este país se han registrado casi 2 mil matrimonios entre personas del mismo sexo. La mayoría de estas uniones se ha dado en la Ciudad de México, en donde la homofobia es menor que en el resto del país.

Por otro lado, y de una forma mucho más desinteresada, el gobernador independiente “El Bronco” ha señalado que los derechos de la comunidad gay no son un tema que figure en su agenda de trabajo, ni como gobernador ni como futuro presidenciable. Dentro de sus propuestas no hay menciones a los derechos de las personas homosexualidad ni tampoco condenas a su forma de vida. A “El Bronco” el tema no le importa.

Cuando ha llegado a comentar algo sobre los matrimonios gays, se limita a repudiar la idea y cambiar de tema. “El matrimonio es hombre y mujer”, recalcó al llegar al poder en Nuevo León, asegurando que desde el lado legal no ve opción alguna para que los derechos gays adquieran poder en México. Los colectivos gay de Monterrey se lanzaron contra el mandatario acusándolo de llamar a la violencia y la discriminación en contra de su comunidad. “No es posible que en Nuevo León no incluya dentro de su legislación la protección e igualdad a nuestra comunidad, si todos somos iguales ante la ley, pagamos impuestos”, señaló un miembro de la comunidad LGBT.

Lo cierto es que la mayoría de los posibles candidatos presidenciales, sean independientes o partidistas, han evitado declararse abiertamente a favor de los derechos de los homosexuales en México. Algunos mantienen posturas neutras y otros, como López Obrador, a pesar de representar a la izquierda, aseguran que los temas gay no son algo “tan importante”.

El tema siempre ha sido secundario y los colectivos exigen que se hable con profundidad sobre cómo planean incluir los derechos del movimiento LGBT en sus agendas presidenciales. Por lo pronto, son pocos los políticos que se han atrevido a hablar a favor o en contra de esta temática.

En un país católico y conservador, los derechos de la comunidad gay permanecen ignorados por las autoridades políticas. Lo cierto es que Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, “El Bronco”, son el dúo católico que más está repuntando en las encuestas y que también está negando el avance de los derechos gay en México. Si alguno de ellos llegara al poder, las libertades alcanzadas podrían echarse para atrás.