El gobierno de Peña no hará demasiado por combatir a la obesidad en 2018

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Se declaró una alerta nacional debido a la gran cantidad de personas con sobrepeso en el país. Niños incluídos y cientos de miles de casos de diabetes e hipertensión, el gobierno federal decidió planear campañas de salud para informar a la sociedad sobre el excesivo consumo de azúcares y grasas.

Incluso se decidió desde el poder legislativo el aumentar impuestos a empresas refresqueras para evitar el consumo masivo de bebidas azucaradas. Todo este dinero recaudado debía servir para generar más programas para la prevención de la obesidad mórbida en el segundo país con más gorditos en el mundo. Pero, según las proyecciones al presupuesto del 2018, al gobierno no le interesa demasiado combatir este grave problema.

De acuerdo a las estadísticas, “de los 46 millones que se recaudarán para 2018, sólo 17 millones van a ser destinados a programas de promoción, detección, tratamiento, control y combate al sobrepeso, obesidad y enfermedades crónico degenerativas”, señala el medio SinEmbargo.mx, el resto de lo recaudado no será utilizado para su destino original y poco se sabe de a dónde irá a parar.

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Todo esto ha ocurrido rápidamente y dentro del sexenio de Enrique Peña Nieto. Desde la alarma de salud hasta la generación de estos impuestos, han pasado tan solo dos años. Sin embargo, el número de personas con obesidad en México continúa a la alza pese a las campañas de salud o el aumento de precios a productos de alto contenido calórico.

Este famoso impuesto a las bebidas azucaradas, sobre todo a refrescos en México, le ha generado buenos ingresos a las arcas mexicanas. Tan solo en el primer año, Hacienda generó 18 millones de pesos. Desde 2015 hasta hoy, se han logrado recabar cerca de 55 millones en impuestos, pero serán tan solo 17 millones los que serán destinados a seguir combatiendo la obesidad en México.

Pero lograr detener este aumento drástico en el número de casos de diabetes ligada al sobrepeso no es algo que se solucione con comerciales o canciones pegajosas. El gobierno debe realmente aplicar medidas sancionatorias a las empresas que ofrezcan productos rebozados de azúcar y calorías a la sociedad mexicana. Cerca de un 20% de impuestos, señalan expertos.

Las formas de lograr reducir el número de personas con sobrepeso en el país van más allá de generar nuevos impuestos. Se requiere de que el gobierno impulse una forma de vida más sana a sus ciudadanos. “Se debe inhibir el consumo de bebidas azucaradas y proveer bienes y servicios como facilitar el acceso a agua potables como fuente primaria de hidratación, promover campañas de conductas saludables y alimentación sana y balanceada; impartir educación nutricional en planteles educativos y hacer intervenciones gubernamentales en poblaciones vulnerables”, dice el líder de la organización para la salud Probatio.

Además, indicó que no se puede vencer esta tendencia a engordar si no se administra una cultura deportiva y se generan parques para que las familias puedan tener una correcta activación física.

El gobierno mexicano de Enrique Peña también debe revisar sus prioridades. Se han destinado cerca de 37 mil millones de pesos durante su mandato para publicidad oficial y para 2018 se contará con apenas 17 millones para intentar sanar el gravísimo problema de muertes derivadas del sobrepeso en México. Los contrastes son bastantes altos y las organización en pro de la salud mexicana demandan una mayor atención al tema por parte del gobierno federal.

De acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el 40% de los mexicanos sufrirán de obesidad para el año 2030. Este problema afectará gravemente, según estimaciones, a mujeres y niños, lo que repercutirá en la salud general del país. Algo que no se está considerando en los presupuestos anuales, por lo menos de este sexenio.