Cientos de universitarios acuerdan no ir a clases para seguir apoyando en labores de rescate

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Dos de las universidades más importantes de México y América Latina han decidido unir esfuerzos para seguir apoyando en labores de rescate del sismo de 7.1 que cimbró a la nación. En asamblea general convocada por líderes estudiantiles de ambas casas del conocimiento, se acordó no ingresar a clases el día lunes de esta semana y no hacerlo durante los próximos días, ya que, argumentan, aún falta mucho por hacer.

FMéxico demostró que la solidaridad y la unión son una de sus cartas más fuertes ante desastres naturales. Si algo llamó especial atención a la prensa internacional fue precisamente el apoyo de los jóvenes mexicanos. Sus esfuerzos inmediatos y las redes de apoyo que crearon para ayudar en las labores de rescate y la recolecta de víveres para los agraviados, impresionaron a la prensa nacional e internacional.

Por lo tanto, los universitarios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) decidieron reunirse para acordar no acudir a las aulas, argumentando que hay asuntos más importantes como el rescate de personas con vida enterradas aún entre los escombros de los cientos de edificios que sucumbieron ante el sismo. Señalaron además que este paro será indefinido, ya que aún se puede ayudar mucho más en las calles. Después de una votación se llegó a la determinación de que el IPN se mantendrá en paro total, mientras que los alumnos de la UNAM volverían a las aulas el día 2 de octubre.

Regresar a clases limita la capacidad de apoyo, argumentan los cerca de 800 universitarios que se reunieron en las instalaciones de la universidad autónoma. Ahí mismo delinearon el plan de trabajo para las futuras semanas, en donde se establecieron redes de apoyo psicológico a víctimas, ubicación de centros de acopio, brigadas para remover escombro y redes de ayuda para llevar instrumentos y material necesario para los rescatistas.

El sismo que vivió México hace siete días ha cobrado más de 300 vidas y las continuas labores de rescate buscan encontrar a personas que aún se encuentran debajo de edificios derrumbados. Algunas de ellas se encuentran con aún vida, según algunos grupos brigadistas. Otros más están movilizándose para encontrar cadáveres en distintas edificaciones que se vinieron abajo.

Alumnos de la facultad de Psicología de la UNAM continúan, como desde hace una semana, brindando atención psicológica gratuita a las personas que sufrieron estrés, angustia o continúan con cuadros fuertes de ansiedad después de la tragedia. Muchas de las personas afectadas son niños o familiares de personas que fallecieron en el sismo, por lo que los estudiantes de esta facultad decidieron ausentarse a clases para seguir apoyando a estas personas.

Además, se prevé que se adhieran más escuelas a la iniciativa. Si bien miles de personas regresaron a clases este lunes, según instrucciones de la propia secretaría de Educación, los esfuerzos universitarios por ayudar continúan, por lo que voceros del Politécnico aseguran que podrían unirse a este paro la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) del IPN y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A una semana del suceso, el ejército y la Marina mexicanos han asegurado seguir en labores de rescate hasta dar con todas las personas que se encuentren bajo los escombros. En el temblor de 1985, se lograron rescatar personas con vida después de quince días atrapados, por lo que bajo esta premisa se busca continuar con las labores, ya que estos días son claves para dar con más personas.

Estudiantes de ingeniería civil de la UNAM se encuentra evaluando edificios dañados desde hace varios días. Las brigadas de supervisión y valoración continúan sin parar, por lo que se esperan aulas vacías en las principales facultades e ingenierías de las dos principales universidades mexicanas.

“El terremoto ha demostrado que hay mucha fuerza civil pero falta organización. Nuestro sistema político es muy deficiente en términos de organzación social. Podríamos hacer mucho más, pero toda esta energía se pierde por culpa de los políticos. Es lo mismo que pasó en el otro terremoto, el de 1985. Mi papá estuvo ahí y ahora me toca a mí”, señaló Cesar, un estudiante de la UNAM.

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